jueves, 7 de mayo de 2009

De Antofagasta a Santiago…-



El tiempo me ha enseñado cosas impensables, alguna vez prometí no volver a conocer personas por Internet, pero lamentablemente nuestra sociedad no permite mucho, a veces me siento discriminado conmigo mismo, he triunfado y he caído, pero pese a todo eso me ha traído alegrías inmensas como mi primer novio, sin duda fue una relación desequilibrada, pero fue la primera persona a quien le mostré mi casa, mi familia y le abrí las puertas de mi corazón, para variar lo conocí por Internet, creo que era amigo de una amiga, lamentablemente mi memoria falla algunas veces, estuvimos chateando por un periodo largo y llegamos a ser cyber-novios, algo así como novios falsos que se quieren detrás de un computador, hoy en día lo encuentro patético, pero me lo perdono por ser tan niño, él tenía veinticuatro años, obviamente mucho más grande que yo, me sentía contento con esto, ya que pensaba que él era la persona correcta y la había encontrado en el lugar menos pensado… me aferraba a eso, lamentablemente él estaba estudiando en Antofagasta, eso era un caos, ¿Cómo íbamos a mantener una relación así?, era la pregunta más frecuente que se hacía mi corazón y mi razón, nunca me he guiado mucho por el corazón, pero a veces lo escuchaba con detención y confundía las cosas. Me empeciné con conocerlo, el sentimiento cada día se hacía más grande, quizás era mi imaginación y las ganas de poder tocar a esa persona que por más de seis meses sólo conversábamos a través de un computador.
El día en que lo conocí, mi hermana fue a buscarlo al Terminal de buses, casi veinte horas sobre un bus no debe ser muy entretenido, yo estaba en mi habitación, lógicamente tenía el estómago apretado, sin duda me sentía algo angustiado con la idea de conocerlo, no por un tema de que ya no quería, sino acostumbrarme a sus fallas o no encontrarlo tan perfecto como lo veía o simplemente que ya no me gustara. Estaba recostado, cuando sentí que llegó mi hermana con él, mis latidos de mi corazón avanzaban rápidamente, estaba aún más nervioso que horas antes, siento los peldaños de la escales crujir, ya venían en camino, de pronto abren la puerta y era él. Era mucho más bajito que yo, pantalones azules, un estilo muy de Británico, era guapo y usaba bigote, de primera impresión me gustó, peor sabía que él no era mi hombre ideal, a pesar de su bigote, no podía serlo, pertenecía a otro mundo, a un mundo lejano, que quedaba a millones de kilómetros de donde yo me encontraba, y a pesar de que yo era un chico rebelde, no podía irme con él a ninguna parte, sería poco inteligente, cambiar todo lo que me entregan en mi casa, por alguien que me tendría comiendo tallarines, esos pensamientos rodeaban mi cabeza una y mil veces, aunque esos pensamientos iban y venían. Nos besamos y nuestra relación empezó de cero, él tenía que viajar al día siguiente a Santa Cruz, un pueblo ubicado en la Sexta región de Chile, un pueblo simpático y demasiado limpio, pero pueblo al fin y al cabo, sus padres vivían en ese lugar, en la misma noche, fuimos a bailar a una discoteca de Santiago, “bokhara” es su nombre, mi hermana también era participe de todo este encuentro tan fuera de lo común y sentía que de una u otra forma ella se sentía contenta por mi.
La noche transitaba, pesé a que fui una y mil veces infiel cuando estábamos casi juntos en la época del cyber-pololeo, pero como dice mi buen amigo Alonzo, la fidelidad no existe, es un tabú que uno se crea para demostrarle cariño al otro, esa misma noche volví a ser infiel, pero ya esto tenía otros limites, debido a que con él ya nos conocíamos, de cierta forma habíamos consagrado nuestra relación, pero yo no quería estar en pareja con nadie, me encontraba en el periodo donde las hormonas andan a mil por hora y tener pareja me impedía toda clase de vivencia al extremo de caer en la cama con otra persona.
Lamento mucho poder escribir esto, y que quizás en un futuro él pueda leer esto, sé que provocara una desilusión del porte de un buque, pero no me quiero justificar, al contrario, tengo claro lo malo que fui, también poder dejar en claro que el tiempo me ha llevado a tomar conciencia de mis actos, todo el tiempo trascurrido desde aquella época hasta ahora, me hace pensar que no fue mi mejor relación, tengo la experiencia necesaria de poder darme cuenta de las cosas buenas y lo que puedo rescatar de todo esto, sin embargo me siento la persona más afortunada al tener a mis ex novios actualmente como amigos, yo tengo claro que no fui bueno, al menos con él que se vino a vivir a Santiago por mi, pese a mi mal comportamiento, que por lo demás nunca se entero, recuerdo con claridad el momento en que decidió dejar sus estudios por venir a prácticamente a vivir conmigo, fueron días difíciles, y duramos un año y medio, andábamos todo el día juntos, y fui capaz de aprender muchas cosas con él, como dije anteriormente prácticamente vivíamos juntos, me daba pena dejarlo solo en esa pieza fea ubicada en República, pasamos los momentos más felices y también los más tristes en aquella casa, pese a haber estado en cuarto año de Química en la Universidad de Antofagasta le costaba poder conseguir un trabajo, en esos momentos me sentía su salvador, en mi casa abundaba el dinero, y podía perfectamente pagarle el arriendo por esa pieza, que por lo demás era la mejor de la casa, no obstante a eso, un amigo me ofreció una pieza de su departamento para que se fuera a vivir ahí más dignamente, en aquel momento mis celos, me ganaban, pero también sentía que debía darle la confianza para enfrentarse, ese departamento era un desfiladero de hombres gay ya que vivían dos gays solteros, pero antes de pensarlo dos veces aceptamos la oferta, era por un poco más de dinero, pero la comodidad era a otro nivel. Ellos se hicieron bien amigos, tenían el carácter parecido y Cristián era el único con pareja, yo ya no pasaba toda la semana con él, estaba un poco cansado de verlo tanto, el tiempo pasó y mis hormonas florecían cada vez más. Estar en esa casa me hacía conocerme más, incluso fue ahí donde aprendí lo que era el sexo con otro hombre, quisiera poder destacar algo en particular, desde que empecé en este mundo, me he visto envuelto por personas que me han guiado en lo que hoy en día soy, mis recuerdos me hacen llegar a mis catorce años, cuando participaba en el fans club de Paulina Rubio, sé que es absurdo, pero no me critiquen, mi única justificación era mi edad, pero el tema no es ese, sino la insinuación de llevarme a este mundo en el que estoy dentro, no quisiera culpar a nadie, pero si puedo dejar en claro que la ayuda de estos señores me influenció, tenía en mi cabeza desde un principio él ser pasivo y activo, ¿cual era yo?, yo la tenía clara, y si me identificaba con algo de ser pasivo, precisamente no era porque me gustaba, había tenido sólo algunas experiencias con la penetración, y placenteras no fueron, y con mi novio de esa época, tenía sexo sin desmedro, y me sentía bien, pero él ser pasivo nunca fue tan bueno, había toda una preparación, dilatación y pese al pequeño pene de mi novio, aun así no me sentía del todo cómodo, y él que en su vida anterior, había sido moderno más pasivo, cuando me contó eso, pensé en todo lo que había aprendido de pequeño, además le sumo las frase –Benja, si tu eres pasivo- -nunca podrás ser activo- entre otras, siento que en esos tiempos no le tomaba mucho el peso a ese tipo de cosas, pero de una u otra forma fui el impulsor de que mi novio fuera un activo de tomo y lomo, aunque muchas veces yo fui activo con él, para poder experimentar, fue mi primera vez, mi pene no es pequeño, digamos que es bastante grande, y no quiero ser soberbio, de hecho en este tiempo me incomodaba, nunca fui desinhibido con mi cuerpo, y si teníamos que tener sexo lo hacía con la luz apagada y tapándome mi pene, tampoco dejaba que me hicieran sexo oral y mucho menos que me masturbaran y no me permitía acabar, mis relaciones eran estrictas y como siempre he sabido que soy bonito, abuso de eso para poner mis propios límites.
Pero no quisiera tocar ese tema por el momento, siento que es un tema delicado para mí, que me ha afectado durante años, pero en algunas notas más adelante lo plasmaré.
El tiempo pasó rápido, mi desilusión sobre esta relación me agobiaba cada día más, mi buen amigo Alonzo, se hacía presente constantemente, incluso era buen amigo de mi novio, salíamos muchas veces a la semana y yo con mi infidelidad a flor de piel, de hecho tenía incluso un amante, que atrevidamente lo hacía ir al departamento, y aunque mi novio sabía de la existencia de este personaje, él no decía nada, yo creo que me amaba tanto que no le importaba o quizás él hacía lo mismo mientras yo no estaba en su casa.
La relación cada día se ponía más tormentosa, incluso llegamos a los golpes. Era un día nublado, mi amigo Alonzo me estaba esperando en su casa para ir a bailar, de pronto mi celular suena y me dice:
-Benja, no creo que podamos salir, Cristián está demasiado alterado
-Ah, veremos si no saldremos- con tono desafiante, estaba a cuadras del departamento, y me junte con Alonzo en el Santa Isabel de Diagonal Paraguay con Portugal, me puso al tanto de la situación, una botella de pisco tenía en la sangre, llegué al desafío, tomé aire, conté hasta tres y abrí la puerta, Raúl, uno de los chicos que vivía ahí, estaba con visitas, y curiosamente había una pareja de Lesbianas que una de ellas era mi amiga, me acerqué y les pregunté:
-¿Que hacen ustedes acá?- me parecía curioso verlas, cuando no eran amigas de Cristián
-Benja, nos parece demasiado feo lo que estás haciendo con Cristián
-A ver, primero que todo, ustedes se van de acá porque esto no es asunto de ustedes- me miraron sorprendidas y yo seguramente más sorprendido, ya que me impresionaba que Andrea me estuviese diciendo eso, cuando salíamos juntos y éramos infiel a la misma vez, fui en dirección a la habitación, estaba llorando, le expliqué la situación de buena forma, me apretó y no me soltaba; me amenazó con matarse, le ofrecí un cuchillo para hacerlo, me golpeó y mientras yo gritaba, todos escuchaban la escena, yo también lo golpeé y no me arrepiento, entre gritos, yo pidiendo ayuda, Alonzo apareció, Cristián me tenía por el pelo y yo me aferraba a mi amigo, Alonzo tenía una cara de impresión, creo que él estado de Cristián era deplorable, yo lo único que hacía era llorar, en un comienzo no sentía ni dolor, ni rabia, sólo sentía pena por la situación y por haber llegado a eso, supuestamente él me amaba y éramos dos personas maduras, aunque yo tenía diecisiete años y el veintitrés, después de los múltiples escándalos que hizo me fui igual, él tenía que aprender de una u otra forma, y lamentablemente nos faltamos el respeto de la manera más fea que se lo puede faltar una pareja, en la discoteca me dolía el cuerpo, ya no era un niño de diecisiete, sino que era el niño de diecisiete que le había pegado su novio, tenía ojeras y los ojos hinchados, y también me dolía el cuerpo, por los apretones, mi celular no paraba de sonar, era él, no quise contestarle, luego de unas veinte llamadas perdidas decidí contestar:
-Benja, por favor perdóname.
-No, lo siento, déjame tranquilo al menos hoy.
-Benjamín ¿Dónde estás?
-Cristián, déjame tranquilo, de verdad que no quiero hablar más
-Juntémonos a la una en el puente Pío Nono
-No Cristián, lamento todo esto, pero no, no quiero que me sigas pegando, no merezco esto.
-Bueno, te voy a ir a buscar donde estés- Tenía miedo, me sentía perseguido y acorralado, sentía que podría llegar donde estaba yo, y que me pegara delante de la gente; no lo vi durante toda la noche, pero si me lo encontré cuando la discoteca estaba cerrando, me miró, y yo lo empujé, él me estaba esperando, y luego de unas conversaciones lo perdoné, seguramente en su cabeza se preguntan el porqué y el cómo, no tengo explicación para eso, seguí con él, quizás por miedo, o quizás porque de verdad lo quería, los golpes se repitieron un par de veces más, un día de lluvia, me golpeó en la calle, mientras yo lloraba arrodillado en diagonal paraguay con Portugal, frente a la posta central, en ese momento, pensé en denunciarlo a los carabineros, pero tampoco lo hice, luego de un tiempo más mi relación con él se terminó, fue el día en que en su casa me caí, y me quebré el tobillo, me desmayé del dolor, porque no fue capaz de llevarme al hospital, tuve que llamar a mi hermana para que me fuera a buscar y ahí me llevaron, me diagnosticaron un mes con yeso, y le pedí a mi hermana que lo convenciera a que se fuera a su pueblo, Santa Cruz; al final él se fue, un día por Messenger, le pedí que no volviera más, que se fuera a terminar sus estudios y que fuera feliz, ese mes me sentí contento, quizás quebrarme el tobillo fue lo mejor que me pudo pasar en aquel tiempo, pero después de ese mes, se pasó a otro y luego a otro, finalmente estuve tres meses con el yeso, y en tres meses ya tenía un nuevo novio, pese a estar postrado en una silla chateando con él.
A Cristián nunca más lo vi, se que está bien y es un hombre éxitoso, hoy en día tiene veintisiete años, hasta hace unas semanas atrás tenía un novio, llevaban casi tres años, me sentía contento por él, me ha dicho que quiere que nos veamos, el tiempo ha pasado, y seguramente lo voy a ver pronto.

1 comentario:

  1. Que relación y situación tan intensa... es triste llegar a ese punto, pero sirve para al menos entender y aprender.

    Lo que no comprendo es... por que fue tu hermana la que lo recogio a él y no tu?


    Saludos.

    ResponderEliminar