jueves, 7 de mayo de 2009

Mi primer Amor, mi primera relación-

Ya estaba definido, quizás no era lo que yo buscaba, pero me di el tiempo de poder pensar en los porque, y esto me llevó a tomar la decisión más grande de mi vida, y es así como lo hice, en un comienzo creía ser bisexual, pero siempre en mi interior supe que no era así, me estaba mintiendo a mi mismo, pero eso daba lo mismo en aquel tiempo, si ya estaba lleno de problemas, siento que de una u otra forma estaba influenciado en mis decisiones por terceras personas, fue aquí donde conocí a unos amigos y por casualidad eran gay, yo no los busqué, ni mucho menos tenía alguna intención de conocerlos, fue en el Fans Club de Paulina Rubio, -que tonto no-, fue aquí donde quiero hacer un hincapié para expresar todo lo que sentí, en un comienzo todo era normal, yo ni siquiera imaginaba que eran gay, pero con el tiempo y sus comentarios me daba cuenta que si, muchas veces ellos me decían que era muy lindo, que si pensaba en estar alguna vez con un hombre, o simplemente si me gustaría probar, creo que mi rostro se desfiguraba cada vez que me decían estas cosas, pues siempre lo dudé desde pequeño, a medida del tiempo todo crecía, y siempre recordaba mis trece años, estaba tan pequeño, antes no me daba cuenta de nada y hoy si, en ese tiempo todo estaba tan difuso para mí, pero todo lo que había determinado nunca se lo comenté a alguien, tiempo más tarde dejé a mis amistades por enfocarme a mis estudios, me faltaba poco para empezar mi primero medio, y ya no iba a estar con personas pequeñas sino, con gente grande, eso me preocupaba un poco, porque yo sentía que estaba más grande que el resto, aquel año fue del terror, si bien nuevamente me juntaba con los peores alumnos, y está demás decir que yo también era uno de los conflictivos del colegio, estaba ya tan agobiado de las burlas y sobre todo de los insultos que determiné hacer mi vida normal, a pesar de esto siempre fui una persona tranquila, nunca hice escándalos ni mucho menos tenía el coraje de defenderme, sin duda esta fue mi iniciación.

Aquí fue donde por primera vez tuve un encuentro cercano con alguien de mi mismo sexo, se llamaba Thomas, por casualidad lo conocí por Internet, me llamaba por teléfono, decía tener diecisiete años, mientras yo mentía en mi edad, no se realmente lo que pasaba por mi cabeza al ocultar mis quince años, pensaba que me iba a rechazar por ser tan pequeño, hoy ser pequeño ya es casi una fantasía sexual para los grandes, pero nunca nos conocimos, este fue el primer encuentro sentimental que tuve con alguien, yo que pensaba que él era lo máximo y en algún momento pensé en algún te quiero, todo era tan mágico y tan irreal, mi imaginación estaba a flor de piel, no tenía mayores antecedentes de Thomas, pero yo lo imaginaba todas las noches, todo se volvió oscuro en mi mente, cuando un día me dijo que no me llamaría más, sentí que el mundo se me venía encima, era el primer hombre que yo estaba a punto de conseguir, me daba lo mismo como fuese o quien fuese, pero quizás no era un chico de diecisiete años sino, alguien mayor, o quizás un violador, no quise ahondar mucho en esto, pero si me dolió mi primera ruptura, lo que más me impresiona hoy en día es mi capacidad de no importarme mucho, este asunto me dolía más que mi imaginación se fuese a la mierda en vez de perderlo a él, recuerdo cuando una vez estábamos listos para poder juntarnos, no tenía miedo, pues no era nada de feo como para que me rechazara, antes de que nos conociéramos me puso dos condiciones, en palabras sutiles “que le hiciera sexo oral, y que dejara que me penetrara”, (en este tiempo aún ni siquiera sabía el asunto de los roles sexuales de los gay), acepté conforme a su petición, ya me daba lo mismo, sólo quería conocerlo, quería que la imaginación se acabase y tener algo real. Nunca más me llamo después de aquella conversación.

Mi vida seguía en mi rumbo estudiantil, pero este colegio me mostró las cosas que nunca pensé en encontrar, dos alumnos de cuarto medio siempre me miraban, yo pensaba que era porque decían “ahí va el hueco”, uno de los tantos días que me miraban mis nervios me fallaron y caí estrepitosamente en la escalera, más que vergüenza sentí rabia, me fui a clases y antes de salir fui donde este niño y le pedí el número de teléfono de la chica con la que siempre me miraban, no esperé más y la llamé en la noche, fue una conversación larga, pero para que ahondar tanto en las cosas que hablamos, pero no era lo que yo me imaginaba, sus palabras fueron “es que Víctor es gay y yo soy bisexual, tú le gustas a Víctor”, quedé marcando ocupado, fue algo sorprendente, nunca pensé en que me iba a decir semejante cosa, yo no le dije nada, sólo pensaba en que quizás era todo una broma que me estaban haciendo para luego comentarla por todo el colegio, al día siguiente me encontré con Carol, así es como se llamaba, me saludó y conversé un par de palabras con ella, nada muy específico ni tampoco comprometedor, así pasaron los días, cada vez no acercábamos un poco más, un día me fue a buscar a la sala, el típico “huy” se hizo presente en la sala de clases, salí sin problemas y me dijo que Víctor quería conversar conmigo, yo dudé en un principio, pero luego sin pensarlo más acepté, Carol me dijo que nos juntáramos en una plaza que estaba cerca de mi colegio cuando saliéramos de clases. Fui a aquel encuentro, donde él se presentó y entre todo esto también se declaró, quedé tan atónico, eran demasiadas las sensaciones que sentía este año, además esto era algo real y no necesitaba utilizar mi imaginación, mi mano estaba en la banca, su mano tocó la mía, me sentí un poco nervioso, pero emocionado a la vez, con el tiempo nos conocimos un poco más, a los días me invitó a hacer la cimarra, no lo pensé dos veces y acepté, nos juntamos en el metro Parque O`Higgins, me bajé del metro y ahí estaba él, lo saludé y me llevó entre los árboles, cerca de una laguna enorme que jamás vi antes, conversamos por largas horas, por primera vez sentía esas mariposas que revoloteaban en mi estómago. Estuve todo el momento nervioso, yo sólo necesitaba algo de tiempo para asimilar lo que estaba por hacer, no sabía si era bueno o si era malo, no tenía idea de nada, pero lo que si sabía es que era mi oportunidad para sacarme toda la mierda que tenía en mi espalda; no me doy cuenta cuando Víctor se acerca y me da un beso, no tenía idea de cómo dar besos, y el ni siquiera lo sospechaba, me imagino que el pensaba que yo tenía algo de experiencia en esto, nunca le dije que él había sido el primero, esta relación perduró por mucho tiempo, fue algo bonito y loco, sentía tantas ganas de ir al colegio, y verlo, cartearnos, llamarnos, y sobre todo extrañarlo cuando él no iba, siempre supe que él tenía un novio en Viña del Mar (Quinta Región), pero pareciera que aquel novio nunca existió, o al menos nunca quise darle tantas vueltas a ese asunto, recuerdo sus fotos con él y a mi como si nada, me daba lo mismo, estaba tan contento por esto que en el fondo nada importaba, siempre él me contaba que se iría a vivir a Viña del Mar con su novio a final de aquel año, estábamos en Julio, faltaba poco, yo quería estar con el, el último tiempo. Era tan niño que en el fondo no entendía muchas cosas, como por ejemplo cuando lo acompañaba al hospital Barros Luco Tru-Deau al Urólogo, donde lo revisaban y le regalaban condones y lubricantes, no entendía nada, y en vez de quedar como tonto prefería hacerme el loco, ya estaba cansado del ritmo de vida que llevaba. Finalmente llegó noviembre y ahí quedaron las cosas, nunca más lo vi, nunca más supe de él, tampoco me sentí triste ni mucho menos, lo sentí como una pérdida, fue mi primera experiencia, no tenía ganas de enamorarme, sólo quería iniciarme en esto para saber si estaba haciendo lo correcto, lamentablemente me sentía tan tonto en este mundo, era como ese pajarito nuevo, como aquellos pajaritos que yo mismo divise unos años más adelante.
Tenía tantas ganas que todo fuese bonito para mí, pero al fin y al cabo hacia todo mal, iba todo de la mano, era una mañana de diciembre donde tomé la determinación más absurda que pude haber tomado en toda mi vida, y fue el probar algo que me llamara más la atención, sexo era la palabra, fue así como me integré a este mundo, del cual muchos pueden decir que es sucio, que es grotesco y promiscuo, y también otros lo defienden a muerte, le hice caso a lo sucio.
Fui directamente a juntarme con un hombre para tener sexo, fui tan tonto, tan cabro chico, siempre he sido de las personas que quiere todo rápido a costa de lo que sea. Llegué a la estación la cual me citó, esperé y apareció, era un hombre mayor, bajito, y bastante interesado en mí, yo sólo estaba enfocado en algo y precisamente no era en tener una relación amorosa duradera, sino una relación casual, necesitaba sacarme el dolor que sentía por dentro, definitivamente quería saber de una vez si me gustaban los hombres o no, mientras me presentaba, caminábamos a su oficina, era bastante lejos de aquel metro, y cada centímetro que caminaba me daban más ganas de irme a casa, pero yo necesitaba saberlo de una buena vez y esta era mi oportunidad, llegamos a su oficina, sentía que el estaba más nervioso que yo, mientras tanto tenía todo calculado, cada movimiento… que le iba a decir, era una persona simple y fácil de entender, me senté en su escritorio y lo miré fijamente a los ojos, el también me miraba, con ganas de decirme que me quería, hasta que me dijo lo típico de todos, “siento que te conozco desde antes, creo que te quiero, eres bonito y bla bla bla”, el no sabía que yo era más maduro que él y sin tener experiencia sexual, él iba a ser mi conejillo de indias, era mucho más vivo que él, yo le hacía creer lo contrario, entre tanto café pasamos al alcohol y fue ahí, en su silla donde consumé lo que fui a hacer, luego de aquel acto tomé mis cosas apagué mi celular y me fui; ya no era virgen, me sentía un poco triste, me dolía mi cuerpo y me sentía sucio por haber hecho lo que hice, sentía que mi cara cambiaba y mi cuerpo también, nunca más supe de él, unos días después prendí mi celular, donde tenía innumerables mensajes de textos, nunca los respondí, él era mi prueba, sentía que me había equivocado, no por lo que había hecho, sino con quien lo había hecho, lloré un par de días por todo esto, pero con el tiempo se me olvidó, mantuve la calma y preferí olvidar todo.

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