Quizás no deba llamar así este capitulo, pero no veo de que otra forma pudiese llamar a esta relación, me di la oportunidad de conocer a un niño, que nuevamente tenía ciertas actitudes afeminadas y me cargaba, no era ni tan lindo ni tan feo, era más bajo que yo y todos recriminaban el hecho de salir con él, de costumbre todas mis relaciones comienzan de manera tormentosa y las recriminaciones de mis amigos me provocaban ira con él, creo que de alguna u otra forma comencé esta relación por recelo al saber que mi ex se encontraba pololeando después de una semana de nuestro termino, todo fue muy rápido y mi dolor aumentaba, sentía rabia, pena, y ganas de llorar constantemente, me sentía impotente a las situaciones que me presentaba el destino, viajamos a Valparaíso para poder conocernos más y salir un rato de la ciudad. Él notaba que yo no estaba bien después del termino con mi ex novio, al menos soportó mis llantos, mis problemas con el alcohol se presentaban cada vez con mayor intensidad y me refugiaba en él cada vez que tenía pena.
Jacob, fue un gran hombro en esos momentos, donde caminábamos por ese cerro, para ir a casa, fue en aquel momento donde lanzaba mis dardos y lloraba, le decía que por qué me tenía que pasar esto a mi, que era injusto y que yo sólo quería lo mejor para él.
Así fue mi primer mes junto a él, entre llantos y caricias.
La primera vez cuando fuimos a Valparaíso, fuimos a una discoteca gay, insistentemente me pedía pololeo y yo amablemente no aceptaba, no estaba preparado para tener otra relación, pero lo importante no fue la salida, sino que el final, estuvimos largo rato sentados en la subida que da hacía el cerro Barón, yo me acostaba al medio de la calle, y le comentaba que lo mejor que me podía pasar es que llegara un automóvil y me arrollara, jugaba con mi vida, me reía y lloraba, el contemplaba mi rostro, me agradaba en cierto modo su compresión a mi verdad, me provocaba una sensación de ternura, necesitaba un amigo con quien hablar, jugar y que me viera como un príncipe, que me mimara y que me abrazara, él era eso y quizás nunca debí aceptar su conquista, no me arrepiento, pero debo admitir que ha sido mi peor relación, aquel día luego de mis locuras porteñas, nos fuimos a casa, una subida pronunciada, me hacía sentir grande, más grande de lo que quizás puedo ser, sentía que llegaría a la cima y poder sentirme mejor.
Entramos callados a la casa, me dormí con el, jugué a hacerle sexo oral, le gustaba, mucho para ser verdad.
-Benja, quiero tener sexo
-Bueno- Me sentía desconcertado, no sabia su rol o si él ya olía el mío.
-Yo tengo condones
Se subió sobre mí, puso el condón en mi pene y empezó a introducir mi pene en aquella zona, estaba sorprendido, no quería hacerlo, él se movía y se quejaba, yo lloraba en la oscuridad, me sentía sucio, tan sucio al hacer eso, pues no me nacía, no quería eso para mi, no estoy acostumbrado a esa cosa, a sentirme usado, me dolía, mientras el se movía escandalosamente sobre mis mejillas caían lagrimas de pena y de dolor, era la primera vez que tenía sexo con alguien después de mi ex novio y me desmotivaba.
-Benja, tu también tienes que trabajar, así que ponte encima y muévete tu ahora.
-Ok
Accedí desconfiado, lo hice, y me preguntaba si me gustaba, respondía con sonidos, que necesariamente no eran de placer, después de intentarlo, mi virilidad disminuida de manera notable y lo alejé de mí, se lo indiqué con llanto y una crisis de pánico que no me gustaba, que no era lo mío y que tampoco me sentía a gusto haciendo eso, lloré y lloré, creo haber estado varias horas llorando, lo hice sentir mal, me sentí violado, usado, nunca he querido hacer eso a no ser cuando lo he sentido.
Me acosté y me dormí. Al día siguiente mi cabeza quería explotar, me dolía demasiado y mis ojos hinchados por tanto llorar se notaban, me levanté, me duché y le dije que quería irme a primera hora, respondió que nos fuéramos después de almuerzo, si bien, me estaba alojando en la casa de sus abuelos, por ende, la abuela de él, había preparado comida para los cuatro, no podía hacer ese desaire, así que me tuve que quedar, después del almuerzo traté que todo fuese lo más normal, me despedí y le indiqué que tenía cosas que hacer y que debía regresar rápido a Santiago.
El viaje fue solitario, como viajar solo en el bus, no abrí la boca en ningún momento y cuando lo hice, mis respuestas eran si o no, aun me sentía sucio, su olor lo tenía impregnado en mi cuerpo y estaba poseído por algún síntoma de violación, el olor a sexo me molesta, sobre todo cuando es sexo sin amor…
Bajé del metro, en la estación Los Héroes, puse mi canción favorita, respiré hondo, esperé unos cuantos segundos en la puerta, miré hacía el techo y sonreí, en verdad necesitaba darme cuenta que estaba dejando eso en el pasado y aunque fue pésimo, no le di más vueltas al asunto, así fue como abordé el metro hacía mi casa y sorprendentemente llegan tres mensajes de texto a mi celular.
-Hola me llamo Jacob pero me dicen Jako, quisiera poder conocerte y dejar todas las cosas en el pasado, me pareces una persona muy linda y tierna, y que no debo dejar escapar…
Debo asumir que sacó una sonrisa de mi rostro, como dije anteriormente siempre me han llamado fuertemente la atención las personas que dan todo por quizás nada o más bien por cosas inciertas. Llegué a mi casa, con los ojos aun hinchados, me duché, estuve más de una hora dentro de la ducha, tratando de quitarme ese olor que mantenía mi nariz, subí rápidamente después de la ducha para conectarme y contar el suceso ocurrido, quería desahogarme con alguien, sentir que alguien podría entenderme, pero como es de costumbre desde este tiempo, recibo netamente recriminaciones más que ayudas.
Así fue cuando de pronto le hablé a mi mejor amigo y luego de contarle mi experiencia me respondió.
-Benja, ahora tenemos dos los que han pasado por nuestros cuerpos.
-¿Cómo?, no entiendo.
-Si, yo también me acosté con él.
-…
El silencio virtual no dejo de sorprenderme, quedé estupefacto frente al tema, me dolía todo esto, el que no haya sido capaz de contármelo a mi, también me sentía decepcionado de mi amigo por no habérmelo dicho a tiempo, no hubiese pasado nada con el si hubiese sabido todo esto antes, para mi impresión y mi dolor frente a esto, todos mis amigos sabían, quizás era por eso que comentaban lo rancio que era, que me buscara otra persona más adecuada a mis normas, a mis pensamientos y a mi imagen de niño bueno que mantengo en el ambiente gay. Quedé sorprendido, abrí la ventana de Messenger y le hablé, fui directo.
-¿Te acostaste con Alonzo?
-Si Benja, quería decírtelo, pero me gustas tanto que no sabía como.
-¿Tu pensabas que yo nunca me iba a enterar?
-No Benja, yo quería…
-No me hables más, no quiero saber nada más de ti.
No comprendía la situación que estaba pasando, me dolía ser traicionado por mi propia gente, para rematar esta noche, me enteré que mi ex novio estaba de novio con una persona que era muy cercana a él durante el periodo de nuestros últimos meses, me defraudé por completo, me derrumbé, viajé de la pena al odio, no comprendía la situación, infantilmente lo llamé, le pedí explicaciones al tema, le grité y fui incapaz de abordar la situación de manera madura, no me quedaba más que pensar que estaban juntos de antes, fue una noche de desilusión y llanto, explotaba en llanto, y el cariño que le tenía se perjudico en ese tiempo, luego comprendí las cosas con más calma, más que mal ya no estábamos juntos y ambos teníamos que rehacer nuestras vidas, ahora, ¿hacerlo con él?, ¿en tan poco tiempo?, dudaba de su supuesta fidelidad, me costaba pensar en todo, y traté de ser firme a mi posición, pero el odio me ganaba, lloré muchas veces por sentir esto, nunca he sido muy rencoroso con las personas, siempre he sabido perdonar aunque muchas veces vaya en contra de mis pensamientos.
Pese a todas estas situaciones que rompían mi corazón a pedazos, continué, creo fielmente que mis sentimientos y mis emociones estaban tan perturbadas, que no quería sentirme solo y así fue como después de una semana le entregué una nueva oportunidad a Jacob, creía estar convencido de poder cambiar a este sujeto que me había dañado en primera instancia, continuamos juntos por un largo período, el comienzo no fue fácil, más bien difícil, la gente tendía a hablar sobre nuestra relación, que no me convenía estar con una persona que ha pasado por muchos, que mejor me buscara algo mejor, algo que me hiciera sentir realmente como el Benjamín de hace algunos años atrás, pero continué, no hice caso frente al tema, me daba pena discriminar a alguien por comentarios ajenos a nuestra relación, me puse la camiseta por él, le entregué mi corazón y aunque siento que nunca me enamoré , estuvimos nueve meses juntos, conocí muchas cosas con él, cosas que realmente me gustaban, aunque nuestra relación era torcida, las ganas de él consuman mis ganas, nos veíamos poco y con el tiempo cada vez menos, hubieron momentos en que daba lo mismo estar con él o sin él, me angustiaba esa situación, sus estudios siempre fueron más importantes que yo y me acostumbré a esa situación.
Mantuvo un cambio importante, incluso me siento parte de lo que es hoy en día, a pesar de su excelente calidad de persona, lo dejé preparado para mantener otra relación, ahora es mucho más varonil que antes y su simpatía inunda mi corazón. El sexo era nuestro mejor aliado, me encantaba tener sexo liberal, conocer rincones que nunca antes conocí, pero siento que el sexo nos mantenía unidos.
Nuestro término fue brutal, un día había estado durante toda la semana sin verlo, ni siquiera lo extrañaba, daba lo mismo si estaba con él, me sentía listo y dispuesto para lo que fuese, lo llamé, le expliqué mis sentimientos, quería en realidad que superáramos este problema, nunca me he arrancado de mi realidad, he mirado con altura los problemas y aunque a veces las ganas de seguir se me iban, pero siempre hay una nueva oportunidad para sobrellevar estás cosas, fue así como cada uno cortó el teléfono, con un poco de ira mi corazón se inundó, dormí y al día siguiente conversamos por Messenger sobre nuestra situación, me pidió que nos juntáramos al día siguiente, le pregunté para qué y finalmente me dijo que quería terminar, quizás pagué mi error con Christopher y esta vez me hicieron lo mismo, ser terminado por un medio frío, sin sentimientos, sin expresión, me daba ira, me enfadé y también me dañó, pero tenía claro que ya no había vuelta atrás, sabía que se terminaría por arrepentir de lo que estaba haciendo, su pago sería el no tenerme nunca más y así fue, desde aquel momento, nunca más lo vi, mantiene cosas importantes de mí, quizás debería pedírselas, pero realmente no vale la pena, hoy mantiene una relación con otro chico, me siento contento por él, pero también me cansa, lo vi una vez en el metro, después de algunos meses… no lo saludé, no se si me vio, pero estoy seguro que no quiero cruzar ninguna palabra con Jacob por el momento y aunque finalmente se arrepintió, volvió a mí después de un par de semanas, pero ya no era lo mismo, no quería estar con el, mi nueva vida estaba comenzando y también así es como esto gatilló mi propio infierno, ese infierno que cabe en el próximo capitulo, donde me entierro todos los días un poco más.
Jacob, fue un gran hombro en esos momentos, donde caminábamos por ese cerro, para ir a casa, fue en aquel momento donde lanzaba mis dardos y lloraba, le decía que por qué me tenía que pasar esto a mi, que era injusto y que yo sólo quería lo mejor para él.
Así fue mi primer mes junto a él, entre llantos y caricias.
La primera vez cuando fuimos a Valparaíso, fuimos a una discoteca gay, insistentemente me pedía pololeo y yo amablemente no aceptaba, no estaba preparado para tener otra relación, pero lo importante no fue la salida, sino que el final, estuvimos largo rato sentados en la subida que da hacía el cerro Barón, yo me acostaba al medio de la calle, y le comentaba que lo mejor que me podía pasar es que llegara un automóvil y me arrollara, jugaba con mi vida, me reía y lloraba, el contemplaba mi rostro, me agradaba en cierto modo su compresión a mi verdad, me provocaba una sensación de ternura, necesitaba un amigo con quien hablar, jugar y que me viera como un príncipe, que me mimara y que me abrazara, él era eso y quizás nunca debí aceptar su conquista, no me arrepiento, pero debo admitir que ha sido mi peor relación, aquel día luego de mis locuras porteñas, nos fuimos a casa, una subida pronunciada, me hacía sentir grande, más grande de lo que quizás puedo ser, sentía que llegaría a la cima y poder sentirme mejor.
Entramos callados a la casa, me dormí con el, jugué a hacerle sexo oral, le gustaba, mucho para ser verdad.
-Benja, quiero tener sexo
-Bueno- Me sentía desconcertado, no sabia su rol o si él ya olía el mío.
-Yo tengo condones
Se subió sobre mí, puso el condón en mi pene y empezó a introducir mi pene en aquella zona, estaba sorprendido, no quería hacerlo, él se movía y se quejaba, yo lloraba en la oscuridad, me sentía sucio, tan sucio al hacer eso, pues no me nacía, no quería eso para mi, no estoy acostumbrado a esa cosa, a sentirme usado, me dolía, mientras el se movía escandalosamente sobre mis mejillas caían lagrimas de pena y de dolor, era la primera vez que tenía sexo con alguien después de mi ex novio y me desmotivaba.
-Benja, tu también tienes que trabajar, así que ponte encima y muévete tu ahora.
-Ok
Accedí desconfiado, lo hice, y me preguntaba si me gustaba, respondía con sonidos, que necesariamente no eran de placer, después de intentarlo, mi virilidad disminuida de manera notable y lo alejé de mí, se lo indiqué con llanto y una crisis de pánico que no me gustaba, que no era lo mío y que tampoco me sentía a gusto haciendo eso, lloré y lloré, creo haber estado varias horas llorando, lo hice sentir mal, me sentí violado, usado, nunca he querido hacer eso a no ser cuando lo he sentido.
Me acosté y me dormí. Al día siguiente mi cabeza quería explotar, me dolía demasiado y mis ojos hinchados por tanto llorar se notaban, me levanté, me duché y le dije que quería irme a primera hora, respondió que nos fuéramos después de almuerzo, si bien, me estaba alojando en la casa de sus abuelos, por ende, la abuela de él, había preparado comida para los cuatro, no podía hacer ese desaire, así que me tuve que quedar, después del almuerzo traté que todo fuese lo más normal, me despedí y le indiqué que tenía cosas que hacer y que debía regresar rápido a Santiago.
El viaje fue solitario, como viajar solo en el bus, no abrí la boca en ningún momento y cuando lo hice, mis respuestas eran si o no, aun me sentía sucio, su olor lo tenía impregnado en mi cuerpo y estaba poseído por algún síntoma de violación, el olor a sexo me molesta, sobre todo cuando es sexo sin amor…
Bajé del metro, en la estación Los Héroes, puse mi canción favorita, respiré hondo, esperé unos cuantos segundos en la puerta, miré hacía el techo y sonreí, en verdad necesitaba darme cuenta que estaba dejando eso en el pasado y aunque fue pésimo, no le di más vueltas al asunto, así fue como abordé el metro hacía mi casa y sorprendentemente llegan tres mensajes de texto a mi celular.
-Hola me llamo Jacob pero me dicen Jako, quisiera poder conocerte y dejar todas las cosas en el pasado, me pareces una persona muy linda y tierna, y que no debo dejar escapar…
Debo asumir que sacó una sonrisa de mi rostro, como dije anteriormente siempre me han llamado fuertemente la atención las personas que dan todo por quizás nada o más bien por cosas inciertas. Llegué a mi casa, con los ojos aun hinchados, me duché, estuve más de una hora dentro de la ducha, tratando de quitarme ese olor que mantenía mi nariz, subí rápidamente después de la ducha para conectarme y contar el suceso ocurrido, quería desahogarme con alguien, sentir que alguien podría entenderme, pero como es de costumbre desde este tiempo, recibo netamente recriminaciones más que ayudas.
Así fue cuando de pronto le hablé a mi mejor amigo y luego de contarle mi experiencia me respondió.
-Benja, ahora tenemos dos los que han pasado por nuestros cuerpos.
-¿Cómo?, no entiendo.
-Si, yo también me acosté con él.
-…
El silencio virtual no dejo de sorprenderme, quedé estupefacto frente al tema, me dolía todo esto, el que no haya sido capaz de contármelo a mi, también me sentía decepcionado de mi amigo por no habérmelo dicho a tiempo, no hubiese pasado nada con el si hubiese sabido todo esto antes, para mi impresión y mi dolor frente a esto, todos mis amigos sabían, quizás era por eso que comentaban lo rancio que era, que me buscara otra persona más adecuada a mis normas, a mis pensamientos y a mi imagen de niño bueno que mantengo en el ambiente gay. Quedé sorprendido, abrí la ventana de Messenger y le hablé, fui directo.
-¿Te acostaste con Alonzo?
-Si Benja, quería decírtelo, pero me gustas tanto que no sabía como.
-¿Tu pensabas que yo nunca me iba a enterar?
-No Benja, yo quería…
-No me hables más, no quiero saber nada más de ti.
No comprendía la situación que estaba pasando, me dolía ser traicionado por mi propia gente, para rematar esta noche, me enteré que mi ex novio estaba de novio con una persona que era muy cercana a él durante el periodo de nuestros últimos meses, me defraudé por completo, me derrumbé, viajé de la pena al odio, no comprendía la situación, infantilmente lo llamé, le pedí explicaciones al tema, le grité y fui incapaz de abordar la situación de manera madura, no me quedaba más que pensar que estaban juntos de antes, fue una noche de desilusión y llanto, explotaba en llanto, y el cariño que le tenía se perjudico en ese tiempo, luego comprendí las cosas con más calma, más que mal ya no estábamos juntos y ambos teníamos que rehacer nuestras vidas, ahora, ¿hacerlo con él?, ¿en tan poco tiempo?, dudaba de su supuesta fidelidad, me costaba pensar en todo, y traté de ser firme a mi posición, pero el odio me ganaba, lloré muchas veces por sentir esto, nunca he sido muy rencoroso con las personas, siempre he sabido perdonar aunque muchas veces vaya en contra de mis pensamientos.
Pese a todas estas situaciones que rompían mi corazón a pedazos, continué, creo fielmente que mis sentimientos y mis emociones estaban tan perturbadas, que no quería sentirme solo y así fue como después de una semana le entregué una nueva oportunidad a Jacob, creía estar convencido de poder cambiar a este sujeto que me había dañado en primera instancia, continuamos juntos por un largo período, el comienzo no fue fácil, más bien difícil, la gente tendía a hablar sobre nuestra relación, que no me convenía estar con una persona que ha pasado por muchos, que mejor me buscara algo mejor, algo que me hiciera sentir realmente como el Benjamín de hace algunos años atrás, pero continué, no hice caso frente al tema, me daba pena discriminar a alguien por comentarios ajenos a nuestra relación, me puse la camiseta por él, le entregué mi corazón y aunque siento que nunca me enamoré , estuvimos nueve meses juntos, conocí muchas cosas con él, cosas que realmente me gustaban, aunque nuestra relación era torcida, las ganas de él consuman mis ganas, nos veíamos poco y con el tiempo cada vez menos, hubieron momentos en que daba lo mismo estar con él o sin él, me angustiaba esa situación, sus estudios siempre fueron más importantes que yo y me acostumbré a esa situación.
Mantuvo un cambio importante, incluso me siento parte de lo que es hoy en día, a pesar de su excelente calidad de persona, lo dejé preparado para mantener otra relación, ahora es mucho más varonil que antes y su simpatía inunda mi corazón. El sexo era nuestro mejor aliado, me encantaba tener sexo liberal, conocer rincones que nunca antes conocí, pero siento que el sexo nos mantenía unidos.
Nuestro término fue brutal, un día había estado durante toda la semana sin verlo, ni siquiera lo extrañaba, daba lo mismo si estaba con él, me sentía listo y dispuesto para lo que fuese, lo llamé, le expliqué mis sentimientos, quería en realidad que superáramos este problema, nunca me he arrancado de mi realidad, he mirado con altura los problemas y aunque a veces las ganas de seguir se me iban, pero siempre hay una nueva oportunidad para sobrellevar estás cosas, fue así como cada uno cortó el teléfono, con un poco de ira mi corazón se inundó, dormí y al día siguiente conversamos por Messenger sobre nuestra situación, me pidió que nos juntáramos al día siguiente, le pregunté para qué y finalmente me dijo que quería terminar, quizás pagué mi error con Christopher y esta vez me hicieron lo mismo, ser terminado por un medio frío, sin sentimientos, sin expresión, me daba ira, me enfadé y también me dañó, pero tenía claro que ya no había vuelta atrás, sabía que se terminaría por arrepentir de lo que estaba haciendo, su pago sería el no tenerme nunca más y así fue, desde aquel momento, nunca más lo vi, mantiene cosas importantes de mí, quizás debería pedírselas, pero realmente no vale la pena, hoy mantiene una relación con otro chico, me siento contento por él, pero también me cansa, lo vi una vez en el metro, después de algunos meses… no lo saludé, no se si me vio, pero estoy seguro que no quiero cruzar ninguna palabra con Jacob por el momento y aunque finalmente se arrepintió, volvió a mí después de un par de semanas, pero ya no era lo mismo, no quería estar con el, mi nueva vida estaba comenzando y también así es como esto gatilló mi propio infierno, ese infierno que cabe en el próximo capitulo, donde me entierro todos los días un poco más.
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