Me encuentro en mi casa, acá… en San José de Maipo, hace mucho que no escribo en esto, de hecho quise avanzar un poco, ya que mi memoria es tan frágil como un cristal y de pronto pierdo la ilación de mi vida, me encuentro perdido, luego del quiebre que hubo con mi ex novio me dejó con un sabor amargo en la piel, tengo un sentimiento de locura, de revelarme frente a las situaciones más insólitas que ustedes pudieran imaginar. Me duele el ego, mi autoestima está por el suelo, de sólo pensar que por primera vez me terminaron me afecta, me siento vacío, tan vacío como un embudo y si hago una comparación con esto, es porque quizás estoy acostumbrado a lo ancho para mi y lo angosto para los demás, primera vez en mi vida que siento esta sensación y me duele sentirla, he llorado noches enteras para encontrar una solución práctica, disimulo mi dolor frecuentemente, mis padres están cansados de hablarme, de explicarme una y mil veces que estas son experiencias de vida, pero el hecho de sentirme usado solamente es un síntoma a mi problema, sino que, me aferro constantemente en las cosas positivas que me dejó mi antigua relación, pese a eso, siento de alguna manera que la relación pasada fue mi proceso de conocer cosas nuevas, creo que debería haber sido más corto, pero duró un poco más, por lo demás hoy me encuentro contento, pero soltero y muchas veces me siento solo, necesito a alguien que me haga cariño. He hecho una teoría sobre las cosas positivas que trae estar soltero y también las negativas, conozco muy bien lo que es estar en una relación, más cuando se trata de mis relaciones, que son intensas, agotadoras y llenas de amor y odio, y he llegado a la conclusión que estar soltero es mucho mejor que estar comprometido, en todo ámbito, me refiero netamente en base a mi experiencia, nadie te llama cuatro veces al día, no tienes porque utilizar un te quiero o un te amo, no tienes que preocuparte por fechas estúpidas y tampoco hacer regalos. Tengo una infinidad de cosas que podría nombrar, pero ¿para qué?, no quisiera dar la lata con este texto, quiero contar como ha sido mi vida desde hace cuatro meses hasta el día de hoy. Me da un poco de miedo darme cuenta que ya voy a cerrar este capitulo y realmente me emociona, pero me da pánico darme cuenta que mi vida no terminara acá, ¡al contrario!, continuará y tendré nuevas experiencias de vida, pero probablemente espero sacar algo bueno de toda esta gran historia que me ha llevado a ser quien soy el día de hoy.
Luego de sufrir a mares por mi ego dañado llegué a un punto donde mi autoestima estaba tan dañada que preferí optar por conocer personas nuevas, diferentes a mi, con otro lema de vida y con condiciones muy diferentes a las mías, nunca he sido una persona muy sociable, esta vez fue diferente, quise cambiar eso, así llegue un día al Parque O’Higgins, me junté con un amigo de Messenger del cual manteníamos algo así como coqueteos cibernéticos, llegué al lugar y comencé a conocer a este tipo de gente, son personas de clase media, simpáticos, provenientes de lugares como en donde yo vivo, es decir, de población, la diferencia está en que probablemente no tienen ingresos de cinco o seis millones de pesos como generan mis padres, vivo una vida de un niño de Vitacura, pero en una comuna marginal, son tan diferentes a mi, pero aprendí a mimetizarme con ellos, me sentía como un camaleón, así comencé en esta nueva rutina. El coqueteo llegó hasta un día que fuimos a un carrete en la florida, era algo extremo, me levanté a las siete de la mañana y comenzamos nuestra hazaña con mis nuevos amigos, parados en el veinte ocho de gran avenida tomamos la micro doscientos once que nos llevaba al mall, el carrete comenzaba a las diez de la mañana, llegamos temprano y comenzamos nuestro carrete en una plaza del sector, eran aproximadamente las nueve y estábamos bebiendo cerveza a esa hora, de sólo tomar el primer sorbo, me sentí mareado. Me emborraché rápidamente, pero siempre he sido digno… bueno, algunas veces, llegamos a la casa, luego de consumir, ron, vodka, entre otras bebidas alcohólicas, nos echaron del lugar, por ser “flaytes”, flayte es un termino utilizado para las personas ordinarias, de vestimenta como Daddy Yankee, pero nosotros mantenemos una vestimenta estilosa, pantalones pitillos y poleras ajustadas y algún otro accesorio en nuestra vestimenta. Así es como mi vida fue teniendo una pequeña luz que marcaba mi horizonte, caí rápidamente en el alcohol, al menos me servía para olvidar, pero al día siguiente seguía con este vacío inmenso que abundaba mi corazón y mi mente.
A pesar de mis constantes salidas, conocí a muchas personas, personas buenas y personas malas, me refiero a esto al juicio que pondrían mis padres, gracias a no se quien, cada vez soy menos influenciable y todo lo que hago, lo hago por mí. Uno de estos días donde el alcohol recorre mis venas de manera veloz, conocí a un profesor de educación media, no recuerdo donde trabaja, pero tengo su cara impregnada en mi mente, lo recuerdo como quien recuerda a dios, me mostró lo que quizás nunca pensé en conocer, era un día viernes, me llamó por teléfono para que saliéramos, sentía una gran admiración por este profesor, probablemente lo veía como un ejemplo a seguir, como ese alumno que asiste a sus clases y lo ve tan lejano, tan profesional y tan inteligente. La junta fue en un bar de Santiago, como es normal el mí, llegué atrasado, me estaba esperando sentado en una mesa, comenzamos a platicar de las cosas, de mis días y de mis constantes tonteras, he aprendido a ser simpático, carismático, y tiernamente lindo, marco mi hazaña con mi ternura, sé que es el punto que todos quieren ver de mi, a ese que quieren hacerle cariño y no dejarlo jamás.
Lancé toda mi mercadería encima, pero poco resultaba, me insinuaba sexo, ¿Qué hacía?, ¡que demonios hacía!, no entendía mucho, el dialogo fue así.
-Benjamín, ¿sabes?, quisiera probar tú cuerpo.
-Jajajaja, ¿por qué mi cuerpo?
-Porque eres agradable, me gustas, quiero tener sexo contigo, un sexo especial, que nadie nunca te haya mostrado.
-Conozco tanto de sexo profe, quizás quieres que yo sea tu alumno malvado o el alumno sumiso, que debe ser castigado por su mala calificación.
-Me excitas Benjamín, ¿vamos a otro lugar?
-Vamos.
Arrancó su automóvil y partimos, fui todo el camino besándolo, de manera sensual, ardiente como el fuego, y sentía que su sexo estaba tan erecto que pensé que explotaría ese pantalón azul marino, estaba borracho, muy embriagado por el deseo y el exceso de alcohol que me daba mi profesor, me di cuenta que esto sólo era sexo y nada más, no veía ese niño que pedía a gritos sentir algo más que ser penetrado, sino un novio que lo amaran, que lo hicieran sentirse como un príncipe que alguna vez fui. Llegamos a un mirador, era bastante lindo, pero en mi mente las luces se multiplicaban por el doble que yo veía, me reía y mi capacidad motriz, es tan mala, que daba al suelo constantemente, el amablemente me sostenía.
-Profe, yo quisiera que lo hiciéramos acá, quiero sentir que yo soy tu alumno que merece un castigo, por fastidiar a la autoridad.
-Eres malvadamente sumiso Benjamín.
-Yo soy un puerco, soy sucio, como un mendigo, y quiero ser sucio contigo.
Me acerqué a él, le baje el pantalón y saque su sexo y lo introduje en mi boca, estaba arrodillado ante él, ante mi profesor, que me estaba castigando por haberme portado mal, utilicé palabras sucias, para incentivarlo, curiosamente siempre me ha excitado cuando me hacen sentir sucio y me dicen groserías. Luego de mi incentivo, él aprendió, me volteó y mis ojos se dirigieron a Santiago, mientras Goldfrap, sonaba desde su automóvil.
-¡Ahora yo te mando maricón!
-No, tú no me mandas, tu haz lo que tienes que hacer.
-¡Yo te mando, tú eres mi putito y no serás de nadie más!
-Yo seré del que yo quiera serlo.
-Chancho culiado
-Soy un cerdo, soy un puto y soy de todos.
Así fue como comenzamos nuestra relación sexual en la calle, cachetadas iban y venían, me excitaba, me excitaba el ardor que sentía en la cara y en mi cuerpo, mientras él entraba en mí, yo lo quemaba con un cigarrillo, de pronto sentía que le dolía en exceso, pero seguía con mi nueva experiencia, jugaba al sumiso y al amo, siempre he querido ser completo y no acaparar un puro rol, a excepción del rol sexual, pasamos largo rato con movimientos sucios, y diciéndonos groserías, que no quisiera repetir, por el alto contenido de estos.
Terminé en su casa, agotado, cansado, y el cielo daba vueltas, estaba mareado, aun no asimilaba lo que había hecho, me dormí, desperté y me levanté, sin ducharme le dejé una nota sobre el velador, que decía:
-Raúl, no quise despertarte, te robé una manzana y me fui a mi casa, te llamo más tarde. Benja.
¿Qué hice?, ¿Por qué?, eran mis preguntas, me sentía avergonzado, me dolían las manos, tenía manos marcadas en mis brazos, me dolía el cuerpo, y el dolor de piernas era infernal, mis hormonas estaban revoloteando y yo lloraba por mi comportamiento, no me arrepentía de lo hecho, pero me dolía darme cuenta que no servía para nada más que sexo. Raúl insistió en llamarme varias veces más, no contestaba sus llamadas, hasta que un día me fue a buscar a la Universidad, y me preguntó porque no respondía sus llamadas, le explique que tenía mucho que estudiar y que por eso no contestaba. Supo que estaba mintiendo, me pidió que nos viéramos otro día, accedí, su llamada apareció en mi celular.
-Benja, tengo un panorama para ti, sé que te gustara, así que ven preparado.
-¿Qué panorama?
-Solo ven, te estaré esperando donde mismo que la otra vez, pero a las 20:00 horas, necesito que llegues puntual.
-Ok, ahí estaré.
Sabía a lo que iba, era tener sexo, era día viernes y pretendía explotar ese día al máximo, estudio toda la semana, me levanto a las 7:00 todos los días, necesito un esparcimiento.
Llegué al lugar, estaba Raúl acompañado, amablemente me compraron de inmediato un Martini.
-¿Quién es él?
-Benja, él se llama Roberto, es un amigo, le hablé mucho de ti.
-Es guapo tú amigo Raúl.
-¿Qué haces tú?
-Yo estoy en quinto año de Arquitectura. ¿Tú estudias Periodismo cierto?
-Si, me encantan las comunicaciones.
-A mi me gustan las estructuras.
-Ah.
Era guapo, tan guapo como mi príncipe azul, ese con el que sueño. Me compraban alcohol por doquier, hasta que mi borrachera se hizo notar, me dijeron lo que ellos querían de mí.
-Benjamín, queremos tener sexo
-¿Cuántos son?, ¿Ustedes dos solamente?
-Si, te tinca.
-No lo sé, igual estoy cansado y no ando con mucho ánimo de jugar.
-Pero Benja, si lo que te queremos proponer es algo nada que ver a lo que te imaginas.
-Explícame- Yo bebía y bebía.
-Mira, queremos que tú seas el amo.
-Jajaja, ¿quieren que yo los penetre?, están loco, yo no soy activo, no me agrada serlo.
-No, nosotros lo haremos, pero queremos que tú seas el amo.
-¿Puedo hacer lo que yo quiera?
-Si
-Entonces, perfecto, vamos.
Me paré de mi asiento tambaleando y me guiaron a duras penas al automóvil de Roberto, fuimos al departamento de él, observé y me indicaron que tenían un consolador y accesorios sadomasoquistas.
-Yo no me voy a meter ningún consolador, menos sabiendo que quizás quien se lo ha metido, que asco.
-Bueno, no te preocupes.
Comencé bailando y bebiendo, tenía la música alta, me besaba con ambos y ellos me miraban atentamente, mientras Roberto le decía que yo era seco y lindo, les saqué la ropa ambos, yo mantenía mis bóxer puestos, me pasaron una especie de varilla negra, los guié a la habitación, los amarré con sus pantalones a la cama, los brazos estaban rojos, comencé a golpearlos, con esa famosa varilla, me gustaba ver el dolor de ellos, a ratos se quejan demasiado y me pedían que no siguiera, cosa que no cumplí; a Raúl lo dejé sangrando y me reía de sus sollozos, me gustaba la sensación de golpearlos, de ver su dolor, me reflejaba al dolor interno que mantenía yo. Determiné en desatarlos, tomé ese consolador asqueroso que tenía Roberto, sabía que Raúl no era pasivo, y que nunca lo había sido, sentí el deseo de hacerlo sentir como pasivo, que supiera lo que era, y que a veces uno se encuentra con personas que no son sutiles, sólo quieren follar y ya, no se preocupan de uno y para esto hay que tener cierto cuidado. Antes de tomar el dildo, lo lavé, le eché lubricante y se lo introduje de golpe, lo sentí quejarse del dolor, mientras tanto Roberto, me miraba desconcertado, comencé a besarlo y me senté sobre él, lo acaricié simule una penetración, Raúl en tanto, sufría, y Roberto solamente me miraba con deseo. En aquel momento disfruté lo que estaba haciendo, me agradaba saber que luego de haberme cacheteado en aquel mirador del Arrayán, esta vez me tocó a mi darle lo que el merece, Roberto estaba tan desconcertado de lo que había vivido, creo que de alguna forma notó mi maldad, si hubiesen accedido a ser quemados con cigarros, lo hubiese hecho con una cajetilla completa de mis Viceroy, los mantuve atados por largo rato, y les conversé de mis sentimientos.
-Saben, ustedes quizás piensan que yo tengo una experiencia amplía, pero no, es primera vez que hago esto y no me siento grato, hace unos treinta minutos atrás, me agradaba saber lo que estaba haciendo, pero me duele en estos momentos donde el efecto del alcohol se me acabo.- Roberto y Raúl me miraban atentamente, creo que temían lo que pudiera hacerles.
-Me siento triste y me siento solo, vació, me gustaría poder contarles mi larga historia, las cosas que he vivido, pero no, no les importaría. Ahora quiero pedirles a ustedes dos, que no me llamen, que no me busquen, estoy cansado de verte la cara Raúl, que utilices mi cuerpo cuando dispongas de él… antes, mi cuerpo era sagrado, que sólo mis novios conocían, hoy en día, sólo lo utilizo por mantener placer, nada de cariño.
Mientras les contaba me vestía, los dejé atado, no se que habrán hecho, ni que hayan conversado de mí, probablemente, pensaron que era un psicópata, pero ellos se lo buscaron, ellos buscaban experiencias nuevas, yo les di lo que me pidieron y eso obtuvieron.
Una tarde, Roberto me llamó al celular, conversamos aproximadamente siete minutos, me contó que perdió contacto con Raúl a pesar de su gran amistad, nos juntamos un par de veces para hablar, fui a ese departamento y recordé todo, de Raúl nunca más supe, creo que no le quedaron ganas de hablarme o más bien, entendió el mensaje que le dije. Roberto es un amigo, conversamos de vez en cuando y por lo que me dice, no quiere experiencias nueva, al menos entendió el mensaje que quise dejarles aquella noche.
Constantemente me junto con personas desconocidas, a veces sólo a tener sexo y algunas otras sólo para conversar, tengo un amigo que vive la vida como la mía, no es mi mejor amigo, es mi amigo de locuras, donde vamos a diferentes cuartos oscuros de la capital, hace un tiempo fuimos a un ciber café donde existen cabinas all inclusive, entramos, yo me senté en el mesón que sostiene el computador, mi amigo comunica diferentes hombres de las otras cabinas, ¿para qué?, hacer sexo oral, penetración o lo que uno quiera, fue así como llegó uno, me arrodillé ante él, dirigí mi boca hacía su sexo, y comencé a hacer a lo que me convoca, no me gusta la sensación de hacerlo de aburrido, siento asco al hacerlo, estoy acostumbrado a hacer sexo oral de la manera más ardiente que puedan imaginar, pero me duele hacérselo a un desconocido, ni siquiera saber su nombre, me falta amor, quiero sufrir por amor y pido a gritos a alguien que pueda soportarme, pero quién va a soportar a un pendejo que ha llevado una vida asquerosa, durante un tiempo, creo que tendré que mentir, tendré que explotar mi capacidad de mentir y nunca contar esto, me avergüenzo de mi mismo, pero regularmente lo hago, soy constante en estas prácticas y me hacen sentir bien en ese momento, pero me duele enormemente al día siguiente.
Tengo gran experiencia desde hace un tiempo, creo que mucho más de la que debería, he sido promiscuo, he pasado a llevar mis valores, mi cuerpo ha sido entregado a quien quiera tenerlo y no importa que edad, ni que tan feo sea, o simplemente si me quiere o no. Este tiempo ha sido de meditación, sobre mis actos, mis irrazonables actos, exploto en llanto cada vez que observo en mi mente el rostro de los tantos que he sido capaz de acostarme, me siento abusado, mi cuerpo ya no tiene el mismo olor, ni mucho menos la frescura ni la ternura, relataré con dolor, la experiencia más cruda, la más impactante que me ha tocado experimentar, una cruda realidad que me duele de sólo pensar, con lagrimas en mis ojos cuento esta verdad.
Visite un salón de Chat por supuesto de sexo sadomasoquismo, había experimentado eso y me agradaban los golpes, mientras el alcohol recorría mis venas, así es como rápidamente me contactaron, prefiero ser esclavo que amo y son pocos los esclavos que visitan el lugar, quizás por miedo, no tengo mucha experiencia en este tema, y prefería quedarme con la que viví. Conocí a una persona mayor, aproximadamente treinta y seis años de edad, me preguntó qué buscaba y encontré absurda la pregunta, si estábamos en el mismo salón, curiosidad precisamente no era, me contó que tenía tres amigos más con quienes les agradaría hacer algo con un esclavo, le comenté que solamente lo había hecho una vez, entre conversaciones le di mi número de celular y mi Messenger, ahí me conoció según él, soy muy guapo, dulce y encantador, utilizaba palabras como “la perfección para el sexo”, me cautivan las palabras lindas, me hacen viajar a un nuevo mundo, y veo todo de colores, pero luego caigo en el abismo donde me encuentro.
Un día viernes por la mañana me comunicó a mi teléfono, me dijo si tenía ganas de hacer algo. Después de eso, me dio el nombre del restobar donde nos encontraríamos y estaríamos un rato ahí, y luego nos iríamos a un motel.
Accedí, en estos momentos, me duele tanto como me ha dolido por mucho tiempo llevar este secreto. Llegué al lugar, tenían la mesa rodeada de cosas sabrosas y también Wisky, no bebo cosas tan fuertes, por ende tuvieron que cambiar el repertorio, al menos eran guapos, galantes, y abusaban de mi debajo de la mesa, me sentí el príncipe de esa noche, mi cuerpo cada vez funcionaba menos debido al exceso de alcohol y mis ojos se desorbitaban una y otra vez, posteriormente fuimos a un cabaret cerca del lugar, accedí en conocerlo, ir a un cabaret de chicas no es de mi agrado, pero sin embargo me gusta conocer lugares under de mi ciudad, me sostenía Camilo un chico de diecinueve años, amigo del tipo que conocí, me besaba constantemente y me inducía a que no hiciera nada que no quería, de pronto miré sus ojos, sentía que me querían decir algo, pero en el fondo estábamos en lo mismo, me gustaba Camilo, era tierno conmigo, me abrazaba y me protegía, creo que era la primera vez que él hacía algo como lo que íbamos a hacer. Ya no conseguía estar más ebrio y me pidieron que bailara sobre la mesa, accedí y bailaba al sonido de Felix Da House Cat que antes de subirme, fue pedido por Camilo de mi parte, subieron a mi mesa dos prostitutas, ahí estaba todo permitido, sentía los ojos de todos los visitantes del lugar en mi, Pablo, el amigo de treinta y seis le decía a las prostitutas que me tocaran, que me besaran, a cambio de esto, el sostén de ellas, estaba bombardeado de dinero, así fue como cada vez me tocaban más, abusaban de mi cuerpo sin escrúpulos, me cansé de bailar después de algunos minutos, la adrenalina estaba en mi, no accedí a consumir cocaína para no dañar mi estado y para no darme cuenta de lo que iba a hacer, Camilo me indicó que había que pasar a recoger a una amiga de él, llegamos donde la chica que tenía aproximadamente dieciocho o diecinueve, era linda, dulce como yo, fuimos directo al motel y pregunté que hacía ella acá también, me indicaron que sería participe de nuestro juego, éramos cuatro hombres y una mujer, curiosamente no entendía el estado de ella, estaba sobria, no entendía como podía dejar que cuatro hombres la vieran desnuda, en la bajeza, pero más que mal, nosotros dos fuimos los extraños en el lugar.
No quisiera ahondar más en esta nueva experiencia, mi primera vez con una mujer, a pesar que no la penetré, me daba asco tocarla, succioné sus pechos y me sentí como volver a mi lactancia, exploté una experiencia nueva, sin duda, no quisiera volver a repetirla, me siento abusado, exorcizado por estás locuras, mis problemas con el alcohol son mayores cada día más, a pesar que mi cuerpo no pide alcohol en la semana, pero necesito sentirme ebrio, dañado y golpeado, estoy autodestruyéndome de a poco, siento que mi cuerpo no vale nada y aunque tengo claro que esta mal todo lo que estoy haciendo, vuelvo a caer constantemente en las cosas que no quiero, sigo frecuentando salones de Chat, me ensucio muchas veces en la semana y quisiera encontrar un cambio, pero cada vez que siento tristeza dentro de mí, la desecho con sexo, necesito poder darme cuenta de lo mal que estoy y al día siguiente sentirme sucio; podría adquirir cualquier enfermedad, pero menos mal siempre he sido cauteloso con mi cuerpo, he utilizado preservativos y algunas veces de manera doble.
No quiero tocar más este tema, porque me duele enormemente, mis ojos brillan cada vez que recuerdo todas estás cosas, sólo la saben pocas personas, más bien sólo una y es Christopher, él ha estado conmigo y a pesar de la insistencia que existe de parte de él para que pueda cambiar, no lo entiende, nadie lo puede entender, porque nadie esta dentro de mí, me duele mucho no saber que pasa o más bien no entenderlo, nunca he sido una persona depresiva, rescato todas las cosas positivas de las personas, esta vez es tan diferente, no puedo rescatar nada, no puedo cambiar, me duele enormemente lo que esta pasando…
He sentido impulsos al cambio, he tratado fielmente a cambiar mi manera de actuar de este último tiempo, han sido meses difíciles, duros e incomprendidos, me duele actuar de esta forma, tan sucia, mi cuerpo siempre fue un templo, conocido sólo por mis novios, hoy en día, muchos lo conocen, estoy dañado interiormente, no se como vine a caer a esta situación, de alguna manera siento que yo la provoqué ¿pero cómo? ¿Cuándo vine a caer en esto?
Mi autoestima cada vez va en descenso, me siento feo, mal vestido, sin estilo propio, tonto y sobre todo no estoy conforme con mi cuerpo, esto me ha llevado a maltratar de alguna forma mi cuerpo de manera brutal, mis pensamientos están oscuros, trato de darme cuenta donde se encuentra la falla, pero no logro encontrarla, he cambiado en cierta parte, creo fielmente que la soledad que me aqueja por estos días, quisiera ver todo de manera diferente, encontrar algún camino positivo para mi vida, pero no… me cuesta demasiado pensar en algo positivo sin no mirar mi entorno y darme cuenta que estoy metido en la mierda.
Mis padres no logran darse cuenta de mi estado deteriorado interno, nunca hemos tenido mucha comunicación y recuerdo pocas veces a mi madre y a mi padre regalándome un abrazo o un te quiero, me acostumbré a la frialdad de mi familia, no los culpo, mantenían una niñez y adolescencia solitaria, pero me pregunto el porqué hacerme vivir lo mismo que a ellos, aun así nos lo culpo para nada, nadie nos enseña a ser hijos y menos a ser padres, mi frivolidad me ha llevado a pensar en diferentes cosas, determinaciones y cosas que he pensado este último tiempo, quisiera poder tomar la decisión correcta para mi futuro, una de mis escapatorias y autodestrucción que he mantenido este tiempo han sido los vómitos, como demasiado, mucho para mi cuerpo, pero luego de comer me dirijo rápidamente al baño a botar la comida, creo que podría estar sobrepeso, pero esto mantiene mis ansias por bajar de peso y sentirme mejor, mi garganta la siento dañada, mi alza de cigarrillos me mantienen del hambre, asisto poco a la universidad y me mantengo en casa, no puedo dormir, mi sueño esta dañado y aunque me acuesto a las doce de la noche, cierro los ojos a las cuatro o cinco de la mañana, duermo regularmente hasta las dos de la tarde, me levanto sólo a almorzar y luego mi vida sigue monótona, difícil de mantener, me cuesta demasiado pensar en lo que estoy viviendo, trato de mantenerme contento y no demostrar mi impotencia, ni menos mi pena, sumo a todo esto, mi falta de capacidad en un ramo de la Universidad, lo he reprobado tres veces y tengo una carta por una futura eliminación de la carrera, no es de flojo, de hecho no me cuesta mi carrera, me agrada, pero me cuesta demasiado, quizás mi etapa saltada al no haber ido al colegio durante la enseñanza media me ha traído problemas que hoy asimilo, durante todas mis últimas desgracias, he pedido ayuda a diferentes personas, he conversado incluso con mi jefe de carrera, con quien lloré le expliqué la situación y además me desnudé frente a él, le mostré mis secretos, mis penas y los problemas que me aquejan dentro de este período, trató de ayudarme, mi desmotivación por las cosas supera todos mis pensamientos, incluso he llegado a pensar que ni siquiera sirvo para ejercer el periodismo, la conversación que mantuve con él me ayudo de manera notable, conversamos sobre mi notoria homosexualidad y aunque tengo claro que quizás me costará más que el resto encontrar trabajo y aunque considero que es cierto, que si se me nota en cierto aspecto, pero de manera sutil, yo más bien soy más refinado y así es como me aconsejo ir al fonoaudiologo y a manejo corporal, me motivé y conversé rápidamente con mi madre sobre esto, a lo que decidí ir. Fui al fonoaudiologo, pero fue dinero perdido y una desmotivación más grande, a pesar que conversamos por largo rato, y le expliqué a que iba exactamente, su respuesta fue más bien negativa o un período largo y complicado, me aburrí y finalmente dejé de asistir.
He sumado muchas cosas dentro de mí, me ha costado mucho sobrellevar todo esto, más cuando he pedido ayuda en diferentes lugares y poca gente me lo entrega, sé que todo tiene una complicación, un proceso y un esfuerzo por el cual hay que luchar, pero no lo encuentro, no encuentro cual podría ser la motivación para salvarme de este infierno que estoy viviendo, tengo cada vez menos amigos y por ejemplo, mi mejor amigo, solamente lo veo los viernes y en plan fiesta, no puedo contarle mis cosas sin no reírme, lo necesito, necesito esas conversaciones que manteníamos antes, pero en el fondo no quiero molestar a nadie con mis problemas, no me agrada sentirme un problema para las personas y menos inspirar lastima.
Tengo una gran amiga en mi universidad, donde conoce mis secretos, mis problemas y me he desnudado con el tiempo con ella, pero finalmente cada vez que le cuento mis cosas, no recibo más que críticas de su parte. Sé que es tonto lo que me pasa o lo que quizás pienso, pero quisiera ayuda, no críticas de parte de las personas que quiero, he visitado un par de veces a mi psicóloga, pero me sirve solamente para conversar, dejé en claro que no creo en esa profesión, uno cancela para que lo escuchen y eso es.
Pienso en cometer un crimen, preparo mí despedida con una sábana, dejo mi vida en manos de mis impulsos, pero no me atrevo, no puedo dejar sufriendo a las personas que amo y es por ellos que quisiera ayudarme, el problema es que no veo ninguna otra salida, sé que las hay, pero necesito encontrarlas de manera urgente.