jueves, 7 de mayo de 2009

Mis 13-

Recuerdo que soplé las velas de mi torta en La Serena. Todos los veranos íbamos de vacaciones para allá, me agradaba y a veces me cansaba de ver el mar, y sobre todo de comer pescado todos los días, siempre fui bastante retraído con lo que sentía, sobre todo con lo que me pasaba; a pesar de mis diversos estudios de teatro y música, nunca sentí que aprendía. Con el paso del tiempo me di cuenta que siempre frecuentaba ir al psicólogo por diversos temas que estaban dentro de mi, porque tenía miedo a la oscuridad, por problemas en el colegio o simplemente por problemas de rebeldía; está vez es distinto, me envían desde mi primer colegio, José Abelardo Núñez; la orientadora habla con mi madre para que me lleve al psicólogo por la supuesta conducta “extraña” que mantengo en clases, era tan pequeño y tan incapaz de poder defenderme que nunca hice nada, mi madre optó por llevarme y yo no sabía el porqué me encontraba en aquella salita junto con un psicólogo, ¿hablaba de mi vida?, ¿de lo que hacía en clases?, que aburrido, pero estuve en constante terapia, no entendía el porqué estaba en esa situación, menos cuando me daba cuenta que nadie me explicaba el porque, sólo estaba en sexto básico ¿Qué clase de conducta extraña mantenía?, mi madre sabía la verdad, pero me la ocultaban y fue así como me retiraron del colegio para cambiarme a otro, al menos tenía a mi tía de profesora de curso, extrañamente no me sentía alegre por estar en otro colegio, habiendo estado tantos años en el mismo, con los mismos amigos, y con los mismos profesores, pasaron menos de seis meses y me retiraron para mi alivio. Fui a dar a un nuevo colegio, Miguel Luis Amunategui, quedaba bastante lejos de donde yo vivía, era demasiado para mi gusto, pero como iba en la tarde daba un poco lo mismo, pues es ahí donde conocí diferentes cosas, ya no me encontraba en un colegio donde sólo éramos enseñanza básica, sino, que estaba entre los grandes y los pequeños, yo ocupaba el puesto lógicamente de los pequeños, tenía sólo catorce años, fue lo peor, mi rebeldía afloró aun más y aprendí lo que era fumar y tomar, también aprendí a hablar de sexo y ver a los mayores consumiendo drogas, algo nuevo para mi. El colegio era una bazofia, estaba tan concentrado de gente grande y yo me encontraba tan pequeño, por primera vez sentí que tenía que crecer y ponerme en el nivel de los demás, hasta mis compañeros eran tan diferentes, me hablaban de la masturbación y relaciones sexuales, yo aún no iniciaba este tipo de cosas, pero aprendí a ser más grande y a hacer cosas de grandes, fumaba y algunas veces íbamos a tomar cervezas a la plaza.
Mis bajas calificaciones empezaron a complicarme, pero me daba lo mismo, las tres hojas de anotaciones negativas (la mayoría) no provocaban ningún cambio en mi, sino que lo tomaba como un castigo para mis padres, normalmente salía a las siete y media de la tarde, pero como es de costumbre en mi, me arrancaba mucho más temprano, así pasé este año, me echaron y además repetí de curso, pero saben, me sentía tan feliz de haber repetido, era algo tan nuevo que en aquel momento me sentía a la par de todos los que echaron y repitieron, me sentía grande, ya no era un niño sino, un pequeño grande.
Para navidad recibí lo que había pedido, no recuerdo muy bien si aún creía en el viejito pascuero, creo que no, fue una navidad igual de linda que las anteriores, estábamos todos juntos, cenamos y abrimos nuestros regalos, yo aun no sabía que pasaría con mi futuro... Con mi nuevo séptimo básico, pero no me importaba, pensaba que pronto encontraría una nueva escapatoria igual de fácil que las anteriores, ésta vez no fue así, fue un poco más difícil, mis vagos recuerdos me inclinan a una persona muy gorda, quien me ayudaba a estudiar lenguaje cuando era más pequeño, mis memorias indican cosas tan divertidas de esa persona que hasta el día de hoy me sacan una sonrisa, yo la quería mucho, me ayudaba y conversábamos, una vez ahogo a todos los perritos que tuvo su perra, y eso no me parecía gracioso, pero siempre en cuanto a materias y estudios me ayudó, lamentablemente no se porque después terminamos enojados, pero a pesar de eso, ella ayudó a mi madre a encontrarme un nuevo colegio, pasaron las horas, los días y las semanas, y yo aun no encontraba uno, así llegó febrero, sé que mi madre y ella recorrieron los mejores colegios para yo poder rehacer mi séptimo básico, hasta que un día encontramos uno, yo me puse tan contento, pero me daba un poquito de miedo volver a hacer el séptimo y encontrarme con nuevas personas, este nuevo colegio sería el Jorge Huneus Zegersz, no fue fácil entrar, mi hermana tuvo que ir al colegio a decir que yo pasé por un mal momento el año anterior ya que mi madre pasaba por una depresión terrible, así fue como mi hermana llegó con una corbata de color ladrillo, me sentí emocionado, sólo faltaban días para volver al colegio, y a pesar de todas las cosas que había hecho el año anterior me sentía totalmente capacitado de volver.
Preparé mis cuadernos, alisté mis cosas y partí a mi nuevo colegio.
Era un establecimiento bastante grande, tenía unas canchas de fútbol enormes, era azul, casi como un castillo.
En mi primer día estaba tan nervioso, porque todos los compañeritos que tenía ya se conocían, todos ellos estaban desde pequeños, por ende mi integración fue súper complicada, la primera persona que conocí fue a Dyana, ella vivía muy cerca, pero como es de costumbre nuevamente me junté con lo peor del curso.

1 comentario:

  1. Huyyyyy, pero desde pequeño fuiste tremendo!!!

    Claro que si miras atras ahora, vas en la U...

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