Después de vivir mi duelo junto a Álvaro, nuevamente poco me tardé en conocer a una nueva persona, curiosamente no lo conocí por Internet, ya me sentía algo más grande, quizás había madurado demasiado rápido, mis actitudes estaban diferentes y por fin creía que podía entablar una relación con alguien, aunque Álvaro retornaba a mi vida durante algunos periodos, mi futuro novio de aquel entonces le tenía pavor a mi relación anterior, lo conocí en Parque Forestal, en ese momento se juntaban muchos gay en ese parque, por casualidades de la vida lo tuve mucho tiempo en mi Messenger, jamás tuve ni siquiera la intención de acercarme a él, era una persona espeluznante, no lo digo por belleza, sino por afeminado, superaba todo tipo de record y acostumbraba a jugar al chico sexy, cuando de sexy no tenía nada.
Un día me saludó cariñosamente, incluso recuerdo que me regaló una rosa, sus ojos, tan femeninos, en aquel momento comparaba los hermosos ojos de Álvaro, no podía creer que de ojos tan puros y cristalinos, estaba viendo ojos usados y femeninos, él era una persona experimentada, se notaba, quizás yo más experimentado que él, la diferencia es que nunca lo demostré. Christopher es su nombre, me reía de él con mis amigos, comentábamos su caminar y su extrema delgadez, era tan alto como un árbol en primavera, mide un metro noventa, usaba pantalones apretados y ropa de mujer, demasiado afeminado para mi, no podía contener las ganas de escupirlo, siempre he sentido un rechazo por las personas extremadamente amanerados, Alonzo, mi mejor amigo, me impulsaba a que lo conociera más, me miraba constantemente, mientras yo me reía de el y el dialogo era así.
-Benja, ¿en serio que te gusta?- Dijo mi amiga Constanza
-No, Coty, es demasiado afeminado y no sé… me da un poco de asco- Alonzo enjuiciaba:
-En todo caso, además tan delgado que es, está en los huesos ese niño.
-Si que asco, de sólo pensar en darle un beso me dan escalofríos, además debe ser pasivo como puerta- Lancé un dicho común entre los homosexuales.
Si me gustaba y si quería conocerlo más, pero ¿Cómo me iba a fijar en alguien así?, me daba vergüenza salir con él o que me vieran en la calle con alguien así, todo el mundo sabría que yo también era así, no podía soportarlo, me negaba rotundamente, pero su galantería me cautivaba, se juntaba con el bando contrario al mío, mi principal meta era alejarlo de mi vida como fuese, estuvimos viéndonos un par de semanas en el Parque Forestal y durante la semana me llamaba, oír su voz no me causaba ese espanto, mantenía una voz varonil y me insistía en que me gustara Christina Aguilera, no me gustaba ni ella ni él, por lo demás Álvaro para mi aún era importante y aunque no estaba conmigo, quería seguir teniéndolo en mi corazón, hice muchas cosas malas en un comienzo, cuando conversábamos por Messenger colocaba fotos mías con Álvaro, de una u otra forma quería que se fuera de mi vida, que pensara lo que era, estaba aun enamorado de mi ex novio, y así quería que lo viera, era insistente y no me resistí, siempre he caído en las redes de las personas que me demuestran que en verdad están interesados en mi.
Su imagen anoréxica me distraía por muchos instantes, no podía entender como una persona podía encontrarse en ese estado, demacrado se veía, por algún tiempo pensé que padecía de VIH, pero no, me equivoqué, su naturaleza era de extrema delgadez, marcado como un vigoréxico pero sin duda él no tenía músculos, era tan delgado que sus músculos se marcaban sin hacer ningún ejercicio, a pesar de todos los prejuicios que ejercían mis amigos y secuaces por él, yo seguí; existen diferentes personas en este mundo y también grupos que yo clasifico de esta forma, unos para pololear y otros para tener sexo, Christopher, a pesar de tener una estructura afeminada y alocada, mantenía unos ojos transparentes y dulces, que pedían a gritos que alguien lo sacara de donde se encontraba.
Mis días eran cansadores, me agobiaba en cierta forma que mantuviera una conducta tan afeminada, a pesar que yo no necesariamente soy muy varonil, pero en aquel tiempo, lo superaba con creces, nuestros momentos juntos fueron divertidos en un comienzo, íbamos a mall, a quedarnos a la casa de alguna amiga de él y así sucesivamente, también frecuentábamos bastantes discotecas de la ciudad, fue así como comenzó nuestra relación, entre bajos y altos, era algo inestable, él mantenía ciertos problemas con su ex novio, más que pequeños problemas, eran grande, pues su antiguo novio era menor de edad, y constantemente me hacía llegar comentarios crueles que en un comienzo de relación no tendría porque ocurrir, enviaban cartas a mi casa y también llamaba de madrugada insultándome, me agotaba la situación, quería que pasara todo lo más rápido posible y si era necesario terminar, pues lo íbamos a hacer, el tema llegó a casos judiciales, pero afortunadamente llegaron a un acuerdo entre los padres de cada uno, mientras yo me encontraba al medio de la situación.
Recuerdo aquel día que nos encontrábamos con dos amigos de Christopher en su automóvil, y llamadas insistentes de parte de su ex novio, Christopher obviamente no contestaba, quizás mantenía el contacto con él en aquel tiempo, pero no entendía nada, durante esa semana todo se vinculaba con él y mientras yo escuchaba atentamente las cosas que Christopher me comentaba, pero llegó el momento en que ya para mi todo era oscuro y no entendía, le pedí que detuviera el auto, le sonreí con una sonrisa tierna y cerré la puerta, estaba en Providencia, caminé con dirección a algún lugar donde poder tomar taxi o lo que fuera, Josefa, me buscó.
-Benja, ¿Qué pasa?
-Nada, estoy algo cansado y quiero irme a casa.
-Pero… ¿no sería mejor que Chris te fuese a dejar?
-No Jo, estoy cansado que el tema sea su ex, yo la verdad que no estoy para esto, ni menos soportar que todo el día me hablen de una persona que ya no está, si el quiere estar con él, pues bien, que lo haga, yo soy grande y lo entenderé.
-Es que…
-Es que nada Josefa, yo soy una persona nueva en la vida de Chris y no voy a cagarme la cabeza pensando en problemas que a mi no me aquejan. Llevamos menos de un mes, y tengo que apoyarlo como si lleváramos un año y eso me parece injusto, si ni siquiera soy su novio.
-Pero Benja…
-Josefa, por favor, lo único que quiero en estos momentos es estar solo.
La interrumpí, prefería pensar en lo peor que en dar una oportunidad, finalmente caminé y alcancé el último metro. Así fue como llegué a casa, cansado y agobiado, ya estaba harto de su feminismo que había disminuido en cierto grado del tiempo que estuvimos saliendo.
Christopher volvió y conversamos en un par de días después que ocurrió todo, me demostró que quería jugársela por mí y que lamentaba el hacerme pasar por cosas que no tenía porque pasarlas, pero lamentablemente el tema inundaba la relación que llevábamos. A pesar que no éramos novios, mi corazón se sentía bien con él, le pregunté muchas veces si podía mantener alguna relación con otra persona, siempre lo he preguntado en primera instancia, si dicen que si, es porque lo que mantenemos no va para ningún lado, si dicen que no, es porque quieren algo más, Chris, es un galán, caballero, y tiene todo lo que alguien quisiera, es un ser especial, tan especial, que me da pena verlo tan fuerte pero tan frágil, tiene serios problemas con su familia y sus trancas dominan su cuerpo y su mente.
Estuvimos saliendo durante tres meses, la primera vez que me invitó a su casa, aprendí a conocerlo mejor.
Era tarde, me llamó por teléfono, me preguntó si quería ir a su casa, me negué un poco y luego acepté, día de semana, afortunadamente no estudiaba en aquella época, tomé una micro y luego el metro, le pedí que me fuera a buscar a Plaza Egaña, y ahí estaba, con sus pantalones anchos, con una parca grande y ancha, me miró y le sonreí, tomamos la micro hacía dirección al cerro, tardó un poco y luego caminamos esas dos cuadras hacía su casa, que equivalen dos kilómetros, estaba cansado, y me llevaba en su espalda, conversamos durante esos dos kilómetros y me preguntaba sobre mis ex novios, yo amablemente le contestaba con risas y emociones dentro de mi corazón, de alguna forma sentí que por primera vez lo conocía tal como era, se desnudaba ante mis ojos y sentía que me gustaba mucho más, ya no era ese ser afeminado que conocí un día, sino, que era varonil y dulce, no entendía como una persona podía cambiar tanto en tan poco tiempo, yo había hecho mis comentarios al respecto sobre mi no gusto por los afeminados y creo que captaba el mensaje, pero a ratos se le olvidaba. Llegamos a casa, estaba su Nana, la saludé amablemente y como soy un poquito conversador, le hablaba sin reparo, me miraba atenta y me sonreía, mi coquetería siempre ha hecho ganarme a quien sea, mis artimañas nunca fallan, soy dulce y tierno y a las personas les agradan este tipo de personas, quizás no soy ni tan dulce ni tan tierno, pero al menos, sé jugar con estos dos roles que adecuan mi persona.
Conversamos por largas horas, no recuerdo mucho como fue, ni como llegamos a su habitación y nerviosamente lanzó un “Quieres pololear conmigo”, respondí dudoso un “No”, pero sin embargo quería decir que si, hasta que lo dije con seguridad, en seguida lo abracé y creo que fue la primera vez que le dije un “Te Quiero”, más que mal, llevábamos mucho tiempo saliendo, sin decirnos nada más que un “Me gustas”.
La noche fue larga y primera vez concretábamos algo que queríamos los dos, en su cama, me lancé, me desnudó y me entregué a él, creo que el olía mi rol sexual, así que no tuve tapujos, estaba preparado para la situación, siempre he llevado en mi bolso, un lubricante y preservativos y fue uso de mi.
Como es de costumbre en mi, bajé ante las sabanas y recorrí el cuerpo de manera tierna y sensual, mezclando los dos sabores que existen en mí, navegué por su cuerpo como si fuese un mar de sabores y condimentos dulces, llegué suavemente hasta su parte genital, su sexo, hice lo que tenía que hacer, puse en práctica lo aprendido con mi sexóloga y resultó o al menos creo que lo hacía bien, me levanté y le dije.
-Me siento en el Monte Everest.
-¿Por qué?
-Porque tienes el pene súper grande.
-Jajaja
-Es cierto, ¿Cuánto mide?
-No se, nunca me lo he medido
-¿Puedo medirlo?
-No, ¿estás loco?
-Mmmm, un poco.
Estaba un poco asustado en ese momento, pues iba a ser penetrado por mi propio Everest y era bastante grande como para lograrlo, las cosas pasaron igual, pero me dolía bastante, simulaba deseos, pero tenía claro que debía acostumbrarme a eso, por ende, con el tiempo iba a poder disfrutar con eso.
Así comenzó mi vida junto a él, era agria a ratos y también pasé los mejores momentos, conocí personas realmente fabulosas y forme una sola familia con él, mis padres aman a Christopher y su familia a mí, pasaba la mayor parte de la semana con Chris, prácticamente vivíamos juntos y hacíamos lo que queríamos, su madre nos dejaba dormir juntos siempre, así que era mucho más cómodo estar en su casa que en la mía, aquí a pesar del liberalismo que hay, aun no me dejan dormir con novios, pero creo plenamente que esta relación mantenía un carácter diferente, éramos prácticamente el uno para el otro, sin duda la pareja perfecta que perduraba con el tiempo, todo lo hacíamos juntos y manteníamos una vida plena, sin mucha salida a discotecas y sometidos por una estructura de pareja antigua.
El tiempo pasó rápido, no me di cuenta que las cosas evolucionan de a poco y yo me encontraba siempre en el mismo estado, estable, sin amigos y sólo lo tenía a él, dejé de lado muchas cosas por él y también gané otras, sin duda él me motivó a entrar a estudiar Periodismo, yo venía de una precaria situación de emociones y de motivación, me ayudó a optar por el mejor camino, mi vida estaba siendo reestructurada por un amor… por él, agradezco que haya sido tan bueno y haberme soportado tanto.
La monotonía me gana de costumbre, ver la misma cara siempre me mata las pasiones, además la cercanía que existía entre él y mis padres me daba un recelo único, a pesar que es bueno por un lado, es malo por el otro, tienden a meterse en nuestros problemas, de los dos años y medio que estuvimos juntos nunca terminamos, a no ser de la última vez.
Me ahogaba, estaba irascible, hace ya algunos meses atrás conversábamos como sería nuestra vida sin el otro y diferíamos en distintas opiniones, pero finalmente nos abrazábamos y concluíamos que lo mejor era estar juntos, el romper nuestra relación iba más allá de estar lejos, era una cosa de familia, como lo tomaría cada familia, sin vernos con el otro, sin poder llamar por teléfono a nuestra suegra, o salir a comer a algún restaurante de la ciudad como familia o no volver a ver más a la Nana que tanto cariño le tengo, es difícil, me complicaba pensar en esas cosas y en el que dirán.
El final se mostró tan complicado y absurdo, discutíamos por Messenger, tenía las ganas de terminar, ya ni siquiera teníamos relaciones sexuales, lo sentía tan cercano a mi, que confundí la amistad con el amor, mis ganas por retomar mi vida antigua me impulsaba fuertemente a nuestro termino, no podía ser infiel, me daba miedo serlo, perderlo a él, era como perder el diamante más valioso que alguien pudiese tener, para mi, el ya no era mi novio, sino, que alguien tan parte de mi familia que era incapaz de tocarlo y sentir deseo, porque lo encontraba sucio, casi como incesto.
Ese día me llamó, le dije que esto ya no podía ser, fui cobarde al no enfrentarlo a la cara, pero no podía, me dolería más si lo hacía de esa forma, sería más cruel y ver su cara de tristeza me rompería aun más el corazón, no tuve nada más que hablar con él y la línea se cortó, no hablamos durante una semana, yo no sentía dolor, me sentí liberado el primer mes, probé lo que quería y disfrute mi soltería como siempre quise, no sentía ningún vacío en mi, yo lo liberé de mi, de mis conductas, de esa relación que debía terminar en algún momento, lamento haber estado bien con él y tomar esa determinación.
Nos juntamos a conversar nuestro asunto pendiente luego de una semana, lo vi, sus ojos reflejaban pena, tristeza, yo me hice el fuerte y aunque mis ojos se iluminaban en llanto cada vez que meditaba lo que estaba haciendo, ya no estaba seguro de la decisión que había tomado le expliqué la situación tal cual era y creo que la comprendía, en unos minutos le dije.
-Chris, yo no puedo saber lo que pasará el día de mañana, pero quiero que sepas que yo siempre te querré y te amo, pero estoy confundido, quizás mañana te busqué para decir que me equivoqué y que tu eres el hombre de mi vida.
-No Benja. Si yo estoy bien, ya no hay vuelta atrás.
Mis ojos se iluminaron de pena, pero también me sentí frágil a su información, pensé que de alguna forma lo estaba haciendo por venganza, todos tenemos cierto grado de rencor en nuestra alma y esta vez, me tocaba sufrir a mí.
No había mucho que conversar, sólo expusimos nuestros puntos de vistas y así terminó todo.
Con el paso del tiempo, me dolía más la situación que viví, ya no sentía no estar seguro de la decisión equivoca que tomé, más bien, estaba claro que nunca fue lo que debí hacer, Chris, probablemente sea el hombre de mi vida y así lo siento o quizás el que superó con creces situaciones y ocupó mi corazón hasta el último espacio que quedó, yo nunca quise volver a estar con alguien, pero aparecían personas de buen corazón, que obtenían mi rechazo simpático, yo estaba sufriendo por mi ex amor, y me culpaba continuamente por mi determinación enferma.
Mantendré en secreto cierta información, sobre todo nuestro trabajo junto, que después de un año tuvo su fin, no quisiera que conozcan su intimidad de manera visual, sino que se pueda expresar de mis palabras los momentos que viví con él, que son muchos y quizás podría escribir una memoria completa junto a él, pero sin embargo manteníamos un trabajo juntos, donde nuestra imagen en algún momento tuvo un auge público y televisivo.
Un día me saludó cariñosamente, incluso recuerdo que me regaló una rosa, sus ojos, tan femeninos, en aquel momento comparaba los hermosos ojos de Álvaro, no podía creer que de ojos tan puros y cristalinos, estaba viendo ojos usados y femeninos, él era una persona experimentada, se notaba, quizás yo más experimentado que él, la diferencia es que nunca lo demostré. Christopher es su nombre, me reía de él con mis amigos, comentábamos su caminar y su extrema delgadez, era tan alto como un árbol en primavera, mide un metro noventa, usaba pantalones apretados y ropa de mujer, demasiado afeminado para mi, no podía contener las ganas de escupirlo, siempre he sentido un rechazo por las personas extremadamente amanerados, Alonzo, mi mejor amigo, me impulsaba a que lo conociera más, me miraba constantemente, mientras yo me reía de el y el dialogo era así.
-Benja, ¿en serio que te gusta?- Dijo mi amiga Constanza
-No, Coty, es demasiado afeminado y no sé… me da un poco de asco- Alonzo enjuiciaba:
-En todo caso, además tan delgado que es, está en los huesos ese niño.
-Si que asco, de sólo pensar en darle un beso me dan escalofríos, además debe ser pasivo como puerta- Lancé un dicho común entre los homosexuales.
Si me gustaba y si quería conocerlo más, pero ¿Cómo me iba a fijar en alguien así?, me daba vergüenza salir con él o que me vieran en la calle con alguien así, todo el mundo sabría que yo también era así, no podía soportarlo, me negaba rotundamente, pero su galantería me cautivaba, se juntaba con el bando contrario al mío, mi principal meta era alejarlo de mi vida como fuese, estuvimos viéndonos un par de semanas en el Parque Forestal y durante la semana me llamaba, oír su voz no me causaba ese espanto, mantenía una voz varonil y me insistía en que me gustara Christina Aguilera, no me gustaba ni ella ni él, por lo demás Álvaro para mi aún era importante y aunque no estaba conmigo, quería seguir teniéndolo en mi corazón, hice muchas cosas malas en un comienzo, cuando conversábamos por Messenger colocaba fotos mías con Álvaro, de una u otra forma quería que se fuera de mi vida, que pensara lo que era, estaba aun enamorado de mi ex novio, y así quería que lo viera, era insistente y no me resistí, siempre he caído en las redes de las personas que me demuestran que en verdad están interesados en mi.
Su imagen anoréxica me distraía por muchos instantes, no podía entender como una persona podía encontrarse en ese estado, demacrado se veía, por algún tiempo pensé que padecía de VIH, pero no, me equivoqué, su naturaleza era de extrema delgadez, marcado como un vigoréxico pero sin duda él no tenía músculos, era tan delgado que sus músculos se marcaban sin hacer ningún ejercicio, a pesar de todos los prejuicios que ejercían mis amigos y secuaces por él, yo seguí; existen diferentes personas en este mundo y también grupos que yo clasifico de esta forma, unos para pololear y otros para tener sexo, Christopher, a pesar de tener una estructura afeminada y alocada, mantenía unos ojos transparentes y dulces, que pedían a gritos que alguien lo sacara de donde se encontraba.
Mis días eran cansadores, me agobiaba en cierta forma que mantuviera una conducta tan afeminada, a pesar que yo no necesariamente soy muy varonil, pero en aquel tiempo, lo superaba con creces, nuestros momentos juntos fueron divertidos en un comienzo, íbamos a mall, a quedarnos a la casa de alguna amiga de él y así sucesivamente, también frecuentábamos bastantes discotecas de la ciudad, fue así como comenzó nuestra relación, entre bajos y altos, era algo inestable, él mantenía ciertos problemas con su ex novio, más que pequeños problemas, eran grande, pues su antiguo novio era menor de edad, y constantemente me hacía llegar comentarios crueles que en un comienzo de relación no tendría porque ocurrir, enviaban cartas a mi casa y también llamaba de madrugada insultándome, me agotaba la situación, quería que pasara todo lo más rápido posible y si era necesario terminar, pues lo íbamos a hacer, el tema llegó a casos judiciales, pero afortunadamente llegaron a un acuerdo entre los padres de cada uno, mientras yo me encontraba al medio de la situación.
Recuerdo aquel día que nos encontrábamos con dos amigos de Christopher en su automóvil, y llamadas insistentes de parte de su ex novio, Christopher obviamente no contestaba, quizás mantenía el contacto con él en aquel tiempo, pero no entendía nada, durante esa semana todo se vinculaba con él y mientras yo escuchaba atentamente las cosas que Christopher me comentaba, pero llegó el momento en que ya para mi todo era oscuro y no entendía, le pedí que detuviera el auto, le sonreí con una sonrisa tierna y cerré la puerta, estaba en Providencia, caminé con dirección a algún lugar donde poder tomar taxi o lo que fuera, Josefa, me buscó.
-Benja, ¿Qué pasa?
-Nada, estoy algo cansado y quiero irme a casa.
-Pero… ¿no sería mejor que Chris te fuese a dejar?
-No Jo, estoy cansado que el tema sea su ex, yo la verdad que no estoy para esto, ni menos soportar que todo el día me hablen de una persona que ya no está, si el quiere estar con él, pues bien, que lo haga, yo soy grande y lo entenderé.
-Es que…
-Es que nada Josefa, yo soy una persona nueva en la vida de Chris y no voy a cagarme la cabeza pensando en problemas que a mi no me aquejan. Llevamos menos de un mes, y tengo que apoyarlo como si lleváramos un año y eso me parece injusto, si ni siquiera soy su novio.
-Pero Benja…
-Josefa, por favor, lo único que quiero en estos momentos es estar solo.
La interrumpí, prefería pensar en lo peor que en dar una oportunidad, finalmente caminé y alcancé el último metro. Así fue como llegué a casa, cansado y agobiado, ya estaba harto de su feminismo que había disminuido en cierto grado del tiempo que estuvimos saliendo.
Christopher volvió y conversamos en un par de días después que ocurrió todo, me demostró que quería jugársela por mí y que lamentaba el hacerme pasar por cosas que no tenía porque pasarlas, pero lamentablemente el tema inundaba la relación que llevábamos. A pesar que no éramos novios, mi corazón se sentía bien con él, le pregunté muchas veces si podía mantener alguna relación con otra persona, siempre lo he preguntado en primera instancia, si dicen que si, es porque lo que mantenemos no va para ningún lado, si dicen que no, es porque quieren algo más, Chris, es un galán, caballero, y tiene todo lo que alguien quisiera, es un ser especial, tan especial, que me da pena verlo tan fuerte pero tan frágil, tiene serios problemas con su familia y sus trancas dominan su cuerpo y su mente.
Estuvimos saliendo durante tres meses, la primera vez que me invitó a su casa, aprendí a conocerlo mejor.
Era tarde, me llamó por teléfono, me preguntó si quería ir a su casa, me negué un poco y luego acepté, día de semana, afortunadamente no estudiaba en aquella época, tomé una micro y luego el metro, le pedí que me fuera a buscar a Plaza Egaña, y ahí estaba, con sus pantalones anchos, con una parca grande y ancha, me miró y le sonreí, tomamos la micro hacía dirección al cerro, tardó un poco y luego caminamos esas dos cuadras hacía su casa, que equivalen dos kilómetros, estaba cansado, y me llevaba en su espalda, conversamos durante esos dos kilómetros y me preguntaba sobre mis ex novios, yo amablemente le contestaba con risas y emociones dentro de mi corazón, de alguna forma sentí que por primera vez lo conocía tal como era, se desnudaba ante mis ojos y sentía que me gustaba mucho más, ya no era ese ser afeminado que conocí un día, sino, que era varonil y dulce, no entendía como una persona podía cambiar tanto en tan poco tiempo, yo había hecho mis comentarios al respecto sobre mi no gusto por los afeminados y creo que captaba el mensaje, pero a ratos se le olvidaba. Llegamos a casa, estaba su Nana, la saludé amablemente y como soy un poquito conversador, le hablaba sin reparo, me miraba atenta y me sonreía, mi coquetería siempre ha hecho ganarme a quien sea, mis artimañas nunca fallan, soy dulce y tierno y a las personas les agradan este tipo de personas, quizás no soy ni tan dulce ni tan tierno, pero al menos, sé jugar con estos dos roles que adecuan mi persona.
Conversamos por largas horas, no recuerdo mucho como fue, ni como llegamos a su habitación y nerviosamente lanzó un “Quieres pololear conmigo”, respondí dudoso un “No”, pero sin embargo quería decir que si, hasta que lo dije con seguridad, en seguida lo abracé y creo que fue la primera vez que le dije un “Te Quiero”, más que mal, llevábamos mucho tiempo saliendo, sin decirnos nada más que un “Me gustas”.
La noche fue larga y primera vez concretábamos algo que queríamos los dos, en su cama, me lancé, me desnudó y me entregué a él, creo que el olía mi rol sexual, así que no tuve tapujos, estaba preparado para la situación, siempre he llevado en mi bolso, un lubricante y preservativos y fue uso de mi.
Como es de costumbre en mi, bajé ante las sabanas y recorrí el cuerpo de manera tierna y sensual, mezclando los dos sabores que existen en mí, navegué por su cuerpo como si fuese un mar de sabores y condimentos dulces, llegué suavemente hasta su parte genital, su sexo, hice lo que tenía que hacer, puse en práctica lo aprendido con mi sexóloga y resultó o al menos creo que lo hacía bien, me levanté y le dije.
-Me siento en el Monte Everest.
-¿Por qué?
-Porque tienes el pene súper grande.
-Jajaja
-Es cierto, ¿Cuánto mide?
-No se, nunca me lo he medido
-¿Puedo medirlo?
-No, ¿estás loco?
-Mmmm, un poco.
Estaba un poco asustado en ese momento, pues iba a ser penetrado por mi propio Everest y era bastante grande como para lograrlo, las cosas pasaron igual, pero me dolía bastante, simulaba deseos, pero tenía claro que debía acostumbrarme a eso, por ende, con el tiempo iba a poder disfrutar con eso.
Así comenzó mi vida junto a él, era agria a ratos y también pasé los mejores momentos, conocí personas realmente fabulosas y forme una sola familia con él, mis padres aman a Christopher y su familia a mí, pasaba la mayor parte de la semana con Chris, prácticamente vivíamos juntos y hacíamos lo que queríamos, su madre nos dejaba dormir juntos siempre, así que era mucho más cómodo estar en su casa que en la mía, aquí a pesar del liberalismo que hay, aun no me dejan dormir con novios, pero creo plenamente que esta relación mantenía un carácter diferente, éramos prácticamente el uno para el otro, sin duda la pareja perfecta que perduraba con el tiempo, todo lo hacíamos juntos y manteníamos una vida plena, sin mucha salida a discotecas y sometidos por una estructura de pareja antigua.
El tiempo pasó rápido, no me di cuenta que las cosas evolucionan de a poco y yo me encontraba siempre en el mismo estado, estable, sin amigos y sólo lo tenía a él, dejé de lado muchas cosas por él y también gané otras, sin duda él me motivó a entrar a estudiar Periodismo, yo venía de una precaria situación de emociones y de motivación, me ayudó a optar por el mejor camino, mi vida estaba siendo reestructurada por un amor… por él, agradezco que haya sido tan bueno y haberme soportado tanto.
La monotonía me gana de costumbre, ver la misma cara siempre me mata las pasiones, además la cercanía que existía entre él y mis padres me daba un recelo único, a pesar que es bueno por un lado, es malo por el otro, tienden a meterse en nuestros problemas, de los dos años y medio que estuvimos juntos nunca terminamos, a no ser de la última vez.
Me ahogaba, estaba irascible, hace ya algunos meses atrás conversábamos como sería nuestra vida sin el otro y diferíamos en distintas opiniones, pero finalmente nos abrazábamos y concluíamos que lo mejor era estar juntos, el romper nuestra relación iba más allá de estar lejos, era una cosa de familia, como lo tomaría cada familia, sin vernos con el otro, sin poder llamar por teléfono a nuestra suegra, o salir a comer a algún restaurante de la ciudad como familia o no volver a ver más a la Nana que tanto cariño le tengo, es difícil, me complicaba pensar en esas cosas y en el que dirán.
El final se mostró tan complicado y absurdo, discutíamos por Messenger, tenía las ganas de terminar, ya ni siquiera teníamos relaciones sexuales, lo sentía tan cercano a mi, que confundí la amistad con el amor, mis ganas por retomar mi vida antigua me impulsaba fuertemente a nuestro termino, no podía ser infiel, me daba miedo serlo, perderlo a él, era como perder el diamante más valioso que alguien pudiese tener, para mi, el ya no era mi novio, sino, que alguien tan parte de mi familia que era incapaz de tocarlo y sentir deseo, porque lo encontraba sucio, casi como incesto.
Ese día me llamó, le dije que esto ya no podía ser, fui cobarde al no enfrentarlo a la cara, pero no podía, me dolería más si lo hacía de esa forma, sería más cruel y ver su cara de tristeza me rompería aun más el corazón, no tuve nada más que hablar con él y la línea se cortó, no hablamos durante una semana, yo no sentía dolor, me sentí liberado el primer mes, probé lo que quería y disfrute mi soltería como siempre quise, no sentía ningún vacío en mi, yo lo liberé de mi, de mis conductas, de esa relación que debía terminar en algún momento, lamento haber estado bien con él y tomar esa determinación.
Nos juntamos a conversar nuestro asunto pendiente luego de una semana, lo vi, sus ojos reflejaban pena, tristeza, yo me hice el fuerte y aunque mis ojos se iluminaban en llanto cada vez que meditaba lo que estaba haciendo, ya no estaba seguro de la decisión que había tomado le expliqué la situación tal cual era y creo que la comprendía, en unos minutos le dije.
-Chris, yo no puedo saber lo que pasará el día de mañana, pero quiero que sepas que yo siempre te querré y te amo, pero estoy confundido, quizás mañana te busqué para decir que me equivoqué y que tu eres el hombre de mi vida.
-No Benja. Si yo estoy bien, ya no hay vuelta atrás.
Mis ojos se iluminaron de pena, pero también me sentí frágil a su información, pensé que de alguna forma lo estaba haciendo por venganza, todos tenemos cierto grado de rencor en nuestra alma y esta vez, me tocaba sufrir a mí.
No había mucho que conversar, sólo expusimos nuestros puntos de vistas y así terminó todo.
Con el paso del tiempo, me dolía más la situación que viví, ya no sentía no estar seguro de la decisión equivoca que tomé, más bien, estaba claro que nunca fue lo que debí hacer, Chris, probablemente sea el hombre de mi vida y así lo siento o quizás el que superó con creces situaciones y ocupó mi corazón hasta el último espacio que quedó, yo nunca quise volver a estar con alguien, pero aparecían personas de buen corazón, que obtenían mi rechazo simpático, yo estaba sufriendo por mi ex amor, y me culpaba continuamente por mi determinación enferma.
Mantendré en secreto cierta información, sobre todo nuestro trabajo junto, que después de un año tuvo su fin, no quisiera que conozcan su intimidad de manera visual, sino que se pueda expresar de mis palabras los momentos que viví con él, que son muchos y quizás podría escribir una memoria completa junto a él, pero sin embargo manteníamos un trabajo juntos, donde nuestra imagen en algún momento tuvo un auge público y televisivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario