Tantas cosas pasaron y tantas cosas quedaban por pasar, me retiré del colegio para seguir con exámenes libres, tenía dieciséis años, estaba un poco grande, ya estaba tan claro, aun seguía con los psicólogos, que por lo demás sentía que todavía íbamos en la primera sesión de la terapia, pero estaba tan contento por mi última psicóloga porque me aféate a ella como una amiga más que como mi orientadora, le conté de mi tragedia y me retó, tenía claro que lo que hice no estuvo bien, y fui reacio con este tema, preferí dejarlo enterrado, estaba tan infectado con Internet, que encontré tantas cosas que me llevaron a cavar mi propia tumba, un día estaba tan contento porque yo chateaba con amigos y además obviamente conocía todos los días a personas diferentes, uno de ellos fue Claudio, era simpático y además atractivo, me decía todos los días que fuera para su casa, y hasta que me convenció, todo esto enfocado en un ámbito sexual, yo accedí a ir, quedaba tan lejos, por lo demás me hizo esperar, cuando iba a retornar a mi casa al fin llegó y me llevó a su casa, ni siquiera me saludó. Sacó su pene y le hice sexo oral, esto realmente fue lo peor, me trató como un puto, no tenía porque haberme tratado de otra forma, si luego pensé y llegué a la determinación que seguramente él pensaba que yo tenía un amplió prontuario con hombres, lamentablemente no era así, me dolía bastante, pero aguanté, esto superó todo lo que yo no quería para mí y aprendí, necesitaba aire y estaba tan lleno de ira mientras el introducía su maldito pene pequeño en mí, estaba asqueado, quería irme y no saber nunca más de el, ni siquiera alcanzo a terminar y me puse mis pantalones y me fui, de una u otra forma, me sentía aun más sucio que la primera vez, porque aquel tipo me trató sin cariño, y mucho más trataba sin cariño su propio cuerpo al utilizarlo de esa manera, no fue rico, fue asqueroso, tenía pena y ganas de llorar, me quede mudó, no le conté a nadie la asquerosidad que había hecho, con ese ser asqueroso.
Llegué a mi casa, me duché y le hice todo lo malo que se le puede hacer a un contacto de Messenger, tampoco nunca más supe de él y tampoco quería hacerlo, estaba desilusionado de mi mismo, y cansado de tanta basura, pero insistía en que podría existir alguien bueno entre tanta asquerosidad, a los días o semana recuerdo que conocí a otro niño, su nombre: Lucas, me da un poco de risa acordarme de esto, porque de todo lo malo que viví esto fue lo más malo, pero lo más divertido. Este era un tipo que según el tenía veintidós años, cuando lo conocí, representaba como veinticinco, nuevamente me llevaban a su casa y yo el tonto fui, pero esta vez fui tan cuidadoso como nunca, a pesar que este personaje era un mounstro, accedí a conocerlo, nos dimos besos hasta que me dijo que fuéramos a la pieza para ver televisión, obviamente con mis pequeñas y grandes experiencias yo ya sabía lo que quería, si inclusive utilizaba un short azul, y se le notaba su abultado pene erecto al pararse del sillón, así fue como él me llevó a la habitación a ver televisión y aunque parezca trágico, para mí fue algo que recuerdo con una sonrisa en la cara, creo que por primera vez en la vida me di cuenta, que los gays, nunca han sido buenos para tener una relación estable, quizás yo tampoco sea bueno, pero siempre existe un plus por la cual jugar la última carta, que hace que siempre sea bueno, quizás yo en aquel momento era un poco inocente, o más bien me quería hacer el tonto, nunca es bueno conocer personas por Messenger, es lo que yo creo de este gran programa el cual te da la posibilidad de estar en contacto de manera fría con otras. Lucas, me tocaba, recuerdo una de sus frases “Es imposible no poder acariciarte”, bastante tierno, pero él quería sólo una cosa… tener sexo, su televisora prendida, estaba en el canal estatal TVN, y mientras él me tocaba, yo miraba a la cantante María José Quintanilla cantando su estúpida música mexicana, fue así como el desenlace final llegaba, cuando ya estaba cansado y agobiado de sus toqueteos y su manera de hablarme (cada vez más agresivo), me cansaba, palabras como “quisiera metértelo” me dolían escucharlas, ya que quizás yo esperaba a ese príncipe azul que me hablara de cosas lindas y que me hiciera cariño, fue en aquel momento cuando determiné de forma abrupta que me quería ir, ya no quería estar más en esa cama, que quizás cuantos más ya lo habían estado, cuando la mentira fue parte importante desde un comienzo, me levanté, fui a buscar mi bolso, abrí la puerta y me fui, en aquel momento me sentía la persona más libre y también más desilusionada, era así como avanzaba paso a paso, mientras el ascensor elevaba sus cuerdas para poder tomarlo, antes de que llegara siento un empujón, me había agarrado del pelo, y me arrastró hasta adentro del departamento, no entendía como alguien pudiera hacerme esto, pero también estaba consciente del riesgo que cometía juntándome con personas desconocidas, fue ahí cuando él me decía con tono obsesionado.
-No te gusta “conchadetumadre” juntarte con huevones por Chat?
-…
-Ahora vas a acostarte en la cama y vas a dejar que te lo meta.
Por primera vez mis manos temblaban del miedo, sobre todo sentía que el día de mañana iba a llevar una cruz de por vida y sería la de una violación. Traté de pensar lo más rápido posible y mi lógica me llevo a decirle.
-Tú eres lindo y me gustas, no creo que sea necesario hacer esto. Me estás haciendo daño, yo pensaba que tú eras una persona buena. Creo que toqué su corazón, ya él accedió a soltarme, pero no dejó que me fuera…
-Podrías “chupármela” al menos – insinuó con un tono de molestia
Accedí a su petición y comencé a succionar su aparato reproductor, en esos momentos sentía asco, no quería hacerlo y sobre todo por su mal olor, pero entre salir violado a utilizar mi boca, preferí usarla del modo más profesional que pude. Me sentía explotador de mi templo, mi cuerpo, ese cuerpo que quise entregárselo en gloria y majestad al hombre que yo amara.
Pude finalmente llegar a un dialogo más civilizado.
-Hey Lucas, ¿sabes? Debo irme a casa, mis padres se molestaran si llego tarde. ¿Te parece si nos vemos mañana?
-Si, esta bien, veámonos mañana, ¿te parece bien a las doce?
-Si.
Mi respuesta fue rotunda y decisiva, sólo quería salir luego de ese departamento y llegar a mi casa, tomé el ascensor y mi llanto no se pudo contener, tenía que alguien supiera todo esto, me avergonzaba de las cosas que me pasaron por una estupidez, así fue como el ascensor llegó al primer piso y salí, tomé el metro y llegué a mi hogar, nadie habría sospechado nada, pero mi cara me delataba, seguramente estaba de un color pálido, pese a eso nadie notó nada raro en mí. Fui directamente a mi habitación a meditar lo que me había pasado, si bien yo causé todo esto, me sentía como la persona más sucia de este mundo.
Por primera vez conocí lo más malo de un hombre y determiné que ya no podía seguir conociendo personas por un medio tan frío y donde el noventa y nueve por ciento sólo buscaba sexo express y el uno por ciento era yo y unos cuantos tontos más.
Llegué a mi casa, me duché y le hice todo lo malo que se le puede hacer a un contacto de Messenger, tampoco nunca más supe de él y tampoco quería hacerlo, estaba desilusionado de mi mismo, y cansado de tanta basura, pero insistía en que podría existir alguien bueno entre tanta asquerosidad, a los días o semana recuerdo que conocí a otro niño, su nombre: Lucas, me da un poco de risa acordarme de esto, porque de todo lo malo que viví esto fue lo más malo, pero lo más divertido. Este era un tipo que según el tenía veintidós años, cuando lo conocí, representaba como veinticinco, nuevamente me llevaban a su casa y yo el tonto fui, pero esta vez fui tan cuidadoso como nunca, a pesar que este personaje era un mounstro, accedí a conocerlo, nos dimos besos hasta que me dijo que fuéramos a la pieza para ver televisión, obviamente con mis pequeñas y grandes experiencias yo ya sabía lo que quería, si inclusive utilizaba un short azul, y se le notaba su abultado pene erecto al pararse del sillón, así fue como él me llevó a la habitación a ver televisión y aunque parezca trágico, para mí fue algo que recuerdo con una sonrisa en la cara, creo que por primera vez en la vida me di cuenta, que los gays, nunca han sido buenos para tener una relación estable, quizás yo tampoco sea bueno, pero siempre existe un plus por la cual jugar la última carta, que hace que siempre sea bueno, quizás yo en aquel momento era un poco inocente, o más bien me quería hacer el tonto, nunca es bueno conocer personas por Messenger, es lo que yo creo de este gran programa el cual te da la posibilidad de estar en contacto de manera fría con otras. Lucas, me tocaba, recuerdo una de sus frases “Es imposible no poder acariciarte”, bastante tierno, pero él quería sólo una cosa… tener sexo, su televisora prendida, estaba en el canal estatal TVN, y mientras él me tocaba, yo miraba a la cantante María José Quintanilla cantando su estúpida música mexicana, fue así como el desenlace final llegaba, cuando ya estaba cansado y agobiado de sus toqueteos y su manera de hablarme (cada vez más agresivo), me cansaba, palabras como “quisiera metértelo” me dolían escucharlas, ya que quizás yo esperaba a ese príncipe azul que me hablara de cosas lindas y que me hiciera cariño, fue en aquel momento cuando determiné de forma abrupta que me quería ir, ya no quería estar más en esa cama, que quizás cuantos más ya lo habían estado, cuando la mentira fue parte importante desde un comienzo, me levanté, fui a buscar mi bolso, abrí la puerta y me fui, en aquel momento me sentía la persona más libre y también más desilusionada, era así como avanzaba paso a paso, mientras el ascensor elevaba sus cuerdas para poder tomarlo, antes de que llegara siento un empujón, me había agarrado del pelo, y me arrastró hasta adentro del departamento, no entendía como alguien pudiera hacerme esto, pero también estaba consciente del riesgo que cometía juntándome con personas desconocidas, fue ahí cuando él me decía con tono obsesionado.
-No te gusta “conchadetumadre” juntarte con huevones por Chat?
-…
-Ahora vas a acostarte en la cama y vas a dejar que te lo meta.
Por primera vez mis manos temblaban del miedo, sobre todo sentía que el día de mañana iba a llevar una cruz de por vida y sería la de una violación. Traté de pensar lo más rápido posible y mi lógica me llevo a decirle.
-Tú eres lindo y me gustas, no creo que sea necesario hacer esto. Me estás haciendo daño, yo pensaba que tú eras una persona buena. Creo que toqué su corazón, ya él accedió a soltarme, pero no dejó que me fuera…
-Podrías “chupármela” al menos – insinuó con un tono de molestia
Accedí a su petición y comencé a succionar su aparato reproductor, en esos momentos sentía asco, no quería hacerlo y sobre todo por su mal olor, pero entre salir violado a utilizar mi boca, preferí usarla del modo más profesional que pude. Me sentía explotador de mi templo, mi cuerpo, ese cuerpo que quise entregárselo en gloria y majestad al hombre que yo amara.
Pude finalmente llegar a un dialogo más civilizado.
-Hey Lucas, ¿sabes? Debo irme a casa, mis padres se molestaran si llego tarde. ¿Te parece si nos vemos mañana?
-Si, esta bien, veámonos mañana, ¿te parece bien a las doce?
-Si.
Mi respuesta fue rotunda y decisiva, sólo quería salir luego de ese departamento y llegar a mi casa, tomé el ascensor y mi llanto no se pudo contener, tenía que alguien supiera todo esto, me avergonzaba de las cosas que me pasaron por una estupidez, así fue como el ascensor llegó al primer piso y salí, tomé el metro y llegué a mi hogar, nadie habría sospechado nada, pero mi cara me delataba, seguramente estaba de un color pálido, pese a eso nadie notó nada raro en mí. Fui directamente a mi habitación a meditar lo que me había pasado, si bien yo causé todo esto, me sentía como la persona más sucia de este mundo.
Por primera vez conocí lo más malo de un hombre y determiné que ya no podía seguir conociendo personas por un medio tan frío y donde el noventa y nueve por ciento sólo buscaba sexo express y el uno por ciento era yo y unos cuantos tontos más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario