No me demoré mucho en encontrar un nuevo amor, pensar que cada experiencia tiene su historia, me hace sentir cómplice de estos grandes momentos y los cálculos exactos de la forma más bonita y perfecta que pude hacer, Álvaro era un niño, tenía dieciocho años, lo conocí a través de un amigo, me lo presentó y su inocencia me encandilo, en un comienzo, no podía dilucidar si era un hombre o una mujer, sus rasgos característicos, ojos magnánimos, cabello corto, su piel podía apreciarla desde lo lejos como una seda y sobre todo una ternura que pocos aparentan, a pesar de no poder interpretar su sexo, llegue a la conclusión de que era un hombre, entre tantas conversaciones por Messenger, nos tocó hablar sobre la sexualidad de cada uno, aunque yo lo incité a llegar a ese punto me hacía sentir cómodo, posiblemente él en mi vida no era tan imprescindible, pero si me sentía atraído por su rostro, a veces me hacía pensar que Álvaro era una animación japonesa dejada en Chile y peor aún en la región del Bio Bio. La conversación que mantuvimos sobre sexo fue todo lo que yo quería, no tenía ni experiencia ni tampoco nunca nadie lo había tocado, ni había tenido penetración y tampoco sexo oral, me sentí con una sonrisa en la cara, que al rato pensé que era absurdo, yo quería ser el primero en su vida, quería ser el primero a quien amara, a quien tocara, besara, y penetrara, el yeso me impedía poder conocerlo, no mantuvimos ninguna relación vía Internet, pero si sentíamos mucho cariño entre nosotros dos, Cristián ya había pasado a ser el pasado mas oscuro de mi vida, pero pude asimilarlo siempre con una sonrisa en la cara, para mi fue el aprendizaje, con la ayuda de Álvaro me sentía cada vez más contento, y me ayudaba a lidiar con la molestia de tener el píe inmovible, las llamadas eran más frecuentes en el día, el cariño iba creciendo, al menos por mi parte; le prometí que en cuanto me sacaran el yeso iba a viajar a verlo, y así fue.
Fui al hospital a que me sacaran el yeso, ya había cumplido casi noventa y algo de días con esa cosa que me apresaba a una silla y a mi casa, y esta vez pensé que nunca me lo sacaría, ¿habrá sido un castigo? Yo pensaba que fue lo mejor, me pude quitar los golpes de Cristián y también fui capaz de conocer a Álvaro, un regalo de Dios o de la persona que es superior a mí. Ese día me sacaron el yeso, me sentía la persona más contenta del mundo, mi píe olía mal, y además aun tenía mi tobillo hinchado, amoratado y cada vez que caminaba sentía que pisaba en esponja, tenía miedo a que volviera a quebrarse mi tobillo y retornar a hace sesenta días atrás, quería salir a bailar de inmediato, pero me di cuenta que tenía que esperar un tiempo, a pesar de que ya no tenía el yeso, sentía la misma sensación de tenerlo, llegué a mi casa, caminé y caminé, mis nervios estaban atrofiados y las inyecciones que me dio la enfermera en el estómago cumplieron su efecto, al menos no me había dado ninguna trombosis, al día siguiente, fui a ver a una amiga, que estaba embarazada y había sido una gran ayuda tanto para mi y para ella conocernos, dentro de mi proceso de píe quebrado, pudimos hacernos amigos por teléfono, sufría por haber quedado embarazada de ese porotito que en aquel momento tenía, había quedado embarazada del novio de su mejor amiga de ese instante, y para peor, fue en un momento de emborraches, no obstante a eso, fue a través de un trío, me imagino que nunca quizo tener ese bebe, traté de aconsejarla lo más que pude, me llamaba muchas veces al día llorando, quería darlo en adopción, no sabía como enfrentarse a sus padres para contarles, la aconsejé lo más que pude y logré persuadirla con que el día de mañana se sentiría la mujer más feliz junto a su hijo, ese día nos conocimos, le llevé un chocolate de regalo, yo sabía que estaba gorda, pero un chocolate no le iba a hacer mal, caminamos miles de cuadras, y a pesar de mi dolor en mis tendones, los caminé por ella, finalmente, pudimos constatar que nuestra amistad perduraría por el tiempo, me agradeció por haber estado en esos momentos para ella, Elizabeth estaba enamorada de su hijo y tenía tres meses de gestación, creo que lo aprendió a amar al tercer mes, luego de juntarme con ella, a los días siguientes me fui a Concepción como lo había prometido, pese a que mi pie estaba hinchado, quise viajar, mi madre me lo impidió, pero las ganas de conocer a Álvaro eran insostenible, agarré mis bolsos, y partí, me subí al bus, comprendí lo que estaba haciendo, ir a Concepción no era una tarea fácil, ya estar dentro del bus, me hacía sentir un enamorado, no tengo idea cuantos kilómetros fueron los que recorrí, pero si tengo claro que fueron nueve horas de viaje, aproveché de conocer personas que subían y bajaban, señoras, jóvenes, niños, y hombres de hogar, con todos compartí mi asiento, pude ver accidentes en la carretera y también comer dulces, y cosas ricas que venden por el camino, a las ocho horas y medía, al fin sentía que tenía miedo, y en mi estómago jugaban esas mariposas, me alisté, me eché gel en mi pelo y saqué un espejo para estar presentable, comprenderán que estar nueve horas en un bus, el cansancio, y las ojeras, pueden asustar a cualquiera, bajé del bus, y no lo encontraba, luego apareció una chica gótica, de pelo negro oscuro, uñas negras, ojos pintados negros y boca negra, vestía una falda de esas de los años veinte, aglobada, era linda, me saluda y me abraza fuerte.
-Benja, estamos esperando hace como medía hora- me sonrojé
-Pucha lo lamento- respondí tímidamente
-Álvaro está por allá, vamos- mis nervios se pronunciaban y sentía que mi cara estaba sonrojada.
En ese momento fue que vi a ese ser tan irreal para mi, se me pasaron por la cabeza todas las cosas que conversábamos y sobre todo una que otra imagen cuando nos veíamos por Web Cam, saludé primero a la gente que me estaba esperando, eran amigos de él, luego él se aferró y me abrazó.
-Que lindo eres Benjamín- una sonrisa de ternura salia desde mi rostro, él abrazo perduró unos minutos, sentía su cariño golpear mi cuerpo, y espero haber podido transmitir mi cariño también, en ese entonces me di cuenta que lo quería demasiado, que todas las cosas que pasé habían tenido su recompensa, Álvaro me soltó, y me miraba con esos ojos grandes, que seguramente salieron de una caricatura japonesa:
-Vamos a ir a la casa de Annie ahora- Annie era la amiga Gótica que me había abrazado en un principio.
-Bueno, tu me guías y me esperas porque aún ando cojeando- aún estaba con dolor en el píe, él me esperaba mientras los otros se adelantaban para poder tomar la micro, esperamos un rato, una amiga que tenía yo me llevó paletas para comer, le agradecí y le pedí también perdón por no poder estar con ella, le expliqué la situación y me entendió, lo primordial era estar con Álvaro, por eso viaje, con él quería estar, el paisaje era bonito, las micros eran pequeñas, me recordaba a Valparaíso, pero esta vez era más grande, nuestro destino era Talcahuano, me prepararon, por el olor a pescado que hay en Talcahuano, sin embargo, el amor me tapo la nariz, pues cuando llegamos no sentí ningún olor, nos bajamos, caminamos unas cuantas cuadras por el centro de Talcahuano, y llegamos al departamento de Annie, ahí estuvimos junto con Álvaro y Annie en su habitación, no me atrevía a nada, ni siquiera a mirarlo demasiado, mi timidez se notaba, y me sentía avergonzado, Álvaro también era tímido y no tenía claro que hacer, al igual que yo, esto era una cuestión de tiempo, conversábamos cosas banales, de esas que nadie podría tomar atención, me preguntaba como estuvo mi viaje y también sobre mi tobillo, se sentía el vacío de las conversaciones, él tomó la iniciativa, lanzó su mano sobre la mía, me sentí feliz, lo apreté fuerte nos dimos nuestro primer beso, después de eso ya nadie podía pararnos, los temas eran más profundos y siento que por primera vez existió alguien que pudo conocerme en veinticuatro horas, esa noche él se fue para su casa, me explicó que provenía de una familia conservadora, aun tenía dieciocho años y que no tenía la oportunidad de salir tanto en las noches, me dio pena saber que me dejaría en la casa de su amiga, no sabía como actuar, Eli era una persona agradable, de esas que nunca volverás a conocer, era especial y alocada, compartimos bastante, compramos cervezas y pude conocer más a Álvaro, su mejor amiga me contaba sus historias:
-Benja, el Lito es una persona súper especial, tú nunca encontraras a otro como él, es frágil, y quisiera que supieras que él te quiere mucho.
-Yo también lo quiero Annie, quizás sea tonto decirlo, pero yo hoy me di cuenta de lo mucho que significa para mi Álvaro- Nunca quise decirle Lito, lo encontraba feo, para mi el siempre fue Álvaro, marcaba la diferencia, entre sus amigos.
Al día siguiente fuimos a la casa de Eli, otra amiga de Álvaro, ella había organizado una celebración por mi llegada, me sentía contento por ver el cariño que me tenían, pese a que ni siquiera me conocían, creo que de una u otra forma Álvaro era una persona tan entregada a sus amigos, tan frágil como me había dicho Annie, que querían lo mejor para él, me sentía tan enamorado, embobado, distinto, feliz, contento, y todas las cosas bellas que pueden existir las sentía, Eli era una niña de dieciocho años también, su padre vivía en Estado Unidos, tenía una familia muy amorosa, eran tres hermanos, ella era la del medio, se vestía de rosado, y era fanática de Hello Kitty, su familia me encantaba, su madre sobre todo, me contaba historias lúdicas, que me hacían pensar en el prototipo de madre que yo quisiera tener, aunque madre como la mía no hay, así como ella tampoco.
Álvaro llegó al rato después, me sentía con toda confianza, la celebración terminó temprano y llegó la hora de dormir, la tía nos pasó la habitación de Eli para que durmiéramos juntos, se suponía que sólo Eli sabía de nuestra relación, pero era un secreto a voces, que nosotros éramos pareja, estaba nervioso, pues el hecho de dormir juntos me daba la sensación de tener sexo, estábamos acostados, conversando, mirando las estrellas falsas de la habitación de Eli, me abrazaba demasiado, como si nunca más me fuera a ver, de pronto me vi enfrentado debajo de las sábanas, bajando por su suave pecho, y llegando a su zona genital, de sólo pensar que sería la primera persona que le haría eso, me daban ganas de seguir, antes de tocar con mis labios su pene, me levanté y le dije:
-Álvaro, ¿estás seguro de esto?
-Si- Respondió con los ojos brillantes
-Es que no quiero que esto afecte en nuestra relación, de pronto es muy pronto o no sé, ¿qué dices tu?
-Benjita, yo quiero hacerlo, yo te amo, y quiero hacerlo contigo.
Fue la primera vez que dijo un te amo, en tres segundos sentí demasiadas cosas, pensé en decirle que yo también lo amaba, pero esa palabra es algo que significa mucho y que quizás necesitaba escucharlo más adelante, seguí mi camino en busca del placer y del deseo, llegue nuevamente hasta su pene y empecé suave, partí por el comienzo y terminé en sus testículos, su rostro mostraba el placer y el amor, la mezcla perfecta de una relación, me sentía libre, él me masturbo, pero no me hizo sexo oral, no me agrada mucho sentir mi pene humedecido por saliva, no le dije eso precisamente, mi intención era que él conquistara los nuevos rumbos de la sexualidad, que pudiera desenvolverse con nuestra experiencia, sabía que Álvaro no me duraría mucho tiempo, pero sin embargo lo amaba con todo mi corazón, estuve alrededor de seis horas jugando con él, manteníamos la pasión y a ratos conversábamos de cosas importantes, soñábamos con nuestra relación, finalmente nos quedamos dormidos abrazados, no nos importó nada, ni siquiera que el hermano mayor de Eli estuviera a unos cuantos pasos de nuestra habitación.
Al día siguiente salimos, él se fue a su casa y yo tuve que esperarlo en esa casa, me sentía incómodo, sentía que era mucho el abuso que estaba haciendo, pero me trataban muy bien, era un día domingo, después de almuerzo llego Álvaro y estuvimos juntos, yo ya me quería ir, tenía que tomar el bus para llegar temprano a casa; Álvaro me pidió que por favor me que me quedara que necesitaba poder estar más tiempo conmigo:
-Benjamín por favor quédate hoy domingo, mañana te vas temprano a Santiago.
-Pero Álvaro no puedo, yo también tengo que llegar a casa, mis padres me van a retar, además tengo que ir a terapia por el tobillo- la verdad es que era una excusa, también quería quedarme.
-Pucha Benja, quédate hoy por favor.
-Álvaro no tengo donde ir, no quiero pagar ni residencial, porque tu no podrás quedarte hoy en la noche, no quiero quedarme solo acá- era mi verdad, no quería quedarme por eso, no quería estar solo, en un lugar que no conocía
-Le preguntaré a Eli, si te puedes quedar acá hoy
-Pero Álvaro, mi idea no es estar con Eli, sino estar contigo.
-Entonces quédate en mi casa
-¡Eso es imposible!, ¿tú crees que tus padres me dejaran quedarme?, si ni siquiera saben que tú eres gay y por lo demás yo no soy el hombre más varonil que digamos.
-…
-Bueno ¿quieres quedarte o no? Yo me preocupo de que no estés solo.
-Bueno- Nos abrazamos y me dio un beso, me preocupaba saber donde iría a parar esta vez, Eli me ofreció su casa, al menos tenía donde quedarme, al rato llegó Annie y también me ofreció su departamento, pero prefería mil veces la casa de Eli, pues no tenía que dormir en un sillón, pero daba lo mismo son cosas que uno hace por amor, a pesar de mi comodidad frente a las situaciones que me reserva la vida, muchas veces aceptó lo peor.
Álvaro llegó más tarde, quería pedir permiso para poder quedarse nuevamente conmigo ese día domingo, recuerdo su cara de espanto, estaba desilusionado y notaba algo de pena en su mirada, se sentó y me explico el problema, me dio pena saber que no tenía permiso, además ya era tarde para irme, ¿Dónde me iba?, llegaría cerca de las cuatro de la mañana al Terminal de Santiago, no tenía sentido quedarme en Talcahuano solo, Álvaro me dijo que me fuera a su casa, yo me negué, no quería incomodar, me sentía mal, Álvaro y Eli me terminaron por convencer, fue una hazaña, tuve que aprender muchas cosas y nombres, yo era un chico de intercambio, Álvaro estaba en algo así con siglas, no recuerdo el nombre:
-Benja, tienes que decir que eres amigo de Catalina, vienes de visita a Concepción y fuiste de intercambio a California, Estados Unidos.
-Pero Álvaro, no quisiera mentir y además ¿si me preguntan si hablo inglés?, no puedo negarme ante esa respuesta.
-Benjita, debes hablar lo menos posible y hacerte el desentendido de todo.
-Bueno- Accedí sigilosamente, no había otra salida y estar con Álvaro me llevó a mentir.
Llamó a su madre para que nos fuéramos a casa, esperamos en una esquina, Álvaro tenía sus ojos contento, yo sentía miedo y aunque sus ojos me daban esa paz que necesitaba, de pronto llega un automóvil blanco, marca BMW, me invitó a subirme, me presentó y yo saludé amablemente, sólo un hola salio de mi boca, un auto de lujo, la madre era una señora que representaba más edad, estaba también la hermana de Álvaro, fui todo el camino callado, la señora se detuvo en un supermercado de la ciudad, pude conversar con Álvaro, al menos pude sentir su mano sobre la mía, me daba una seguridad increíble, llegar a su casa me mataba, me sentía tan fuera de lugar, lejos de mi ciudad y de mi gente, pero estaba con mi novio, eso motivaba mis ganas a seguir en aquel automóvil, llegó la señora, echo a andar el auto y nos fuimos nuevamente; llegamos a casa, bajé mis cosas, entré a la casa, desde lejos pude sentir a su padre, estaba reclamando porque le dolía un tobillo, me recordó mi ex tobillo fracturado, era una casa pequeña, también tenía un olor extraño que no pude interpretar, estaba nervioso. Me senté en el sillón que era de cuero negro, había una estantería llena de licores, me había percatado que el padre de Álvaro consumía demasiado alcohol y sin equivocarme podía entender que estaba un poco borracho, todos se encontraban nerviosos, inclusive la madre de Álvaro y la hermana, el único que estaba tranquilo y con una sonrisa plena era él, mi novio, me cautivaban sus ojos, me daban la tranquilidad necesaria y me conquistaban día a día, los gritos del padre me hacían ponerme nervioso, la madre dijo nerviosa:
-Álvaro, vayan a tu habitación, estarán más cómodos ahí.
-Vamos Benja, subamos.
-Esta bien.
Subimos, entré a su pieza, era de color verde intenso, pequeña, pero linda, me contó que el equipo de música que tenía se lo ganó en un bingo, me sentía feliz y contento de saber esas cosas, me hacían sentir bien, luego me enseñó a usar photoshop, entró a su Messenger y me tenía en un grupo aparte que marcaba un corazón, de pronto la madre grita desde abajo si queremos comer algo, le dije que la verdad no tenía hambre, me insistió en comer pizza y yo como buen novio le hice caso; bajó a buscar pizza y luego me la entregó, sus ojos seguían trasladándome hasta lo más bello que alguien puede imaginar, al rato determinamos ir a dormir, no tenía idea donde dormiría yo, me dijo que abriría su cama nido, y yo dormiría en su cama y el abajo, luego la mamá nos anunció que ella dormiría ahí, la hermana con su padre y nosotros en la habitación de Caro, que tenía dos camas, accedí obviamente, nos fuimos a dormir, vimos televisión, y luego hicimos un intercambio de cuerpos en la cama, él se fue a mi cama, estaba un poco asustado, nuevamente me había enredado en las sábanas y fui a caer en su templo, ese templo que me provocaba placer, su rostro demostraba que le gustaba, me hacía sentir el príncipe en mi propia tierra, de pronto sentimos pasos, subí rápidamente, pero no alcancé a sobrevivir y me quedé a mitad del camino, era su madre, había invadido ese cuarto, nuestro nido de amor prestado por ella misma, no vi sus ojos, Álvaro solamente me miraba con esos ojos maravillosos, me dijo que lo esperara, salió de la habitación y sentí un cierto llanto, no tenía claro si era de mi novio o la señora, mientras tanto yo me alistaba a marcharme, pero no fue así, seguramente Álvaro la convenció de que no tenía donde ir, deben haber sido las dos o tres de la madrugada, no podía marcharme a esas horas al Terminal, con total objetividad iba a morir en el intento, mi novio retornó a la habitación, me dijo que no me preocupara, él se encargaría de todo, con un tono bajito conversamos:
-Álvaro, me siento triste por esto, tú mamá me abrió las puertas de su casa y yo haciendo esto…
-Benja, no te preocupes, yo me siento contento de esto, y pase lo que pase estaremos juntos.
-Me da lata, quizás nunca más pueda venir
-No pienses tonteras, tú sabes que te amo mucho y que estaremos juntos igual- su familia era conservadora, podía oler lo que pasaría, esperaba que la madre no hubiese notado anormal, aunque sabía que lo notó desde el momento en que me subí a su BMW
-Ahora Benja, nos vamos a dormir, yo me quedaré un rato contigo para hacerte cariño y luego yo me voy a dormir, te cuidaré el sueño Benjamín.
-…
No tuve palabras frente a tanta belleza, sin embargo mi novio se quedó cuidándome el sueño, arrodillado ante mí, me tocaba el pelo y fomentaba mi egocentrismo diciéndome lo bello que era.
Al día siguiente desperté antes que todos, contemplaba a Álvaro, creo saber que sentía mi mirada, despertó, me abrazó, me saludó y me dijo que me amaba, no alcancé ni a ducharme cuando la madre gritó que tenían que ir a dejarme, me subí al automóvil y nos fuimos; me fueron a dejar al Terminal de Concepción, tenía un poco de pena, la madre de mi novio aceleraba la situación, sentía sus ganas de que me fuera lo antes posible, me empujaba a comprar el pasaje más próximo, y así lo hice, Álvaro me abrazó fuerte, me dijo que me amaba mucho y que me estaría llamando, me agradeció por los días entregados y por haberme quedado en su espacio, su casa, su madre se despidió con un beso lejano, yo caminé hacia el bus, a Álvaro lo perdí de vista.
Nuestro amor no se consumía, para mi nuestra relación no dependía de verlo todos los días, pero si dependía mucho de él, me gustaba sentirlo cerca de pesar de la distancia, sus llamadas eran incesantes, y las mías también, la cuenta del teléfono subió, igualmente la de él, podíamos hablar horas sin detenernos y no darnos cuenta del gasto que podíamos acarrear, me acostumbré a él, como quien se acostumbra a su perro y su perro a su amo, mis viajes eran de todos los fin de semana, nunca nos viciamos en el ambiente gay, tampoco salíamos de cuatro paredes, sin embargo, podía estar sólo por horas esperándolo, si puedo tildarlo de alguna forma, la palabra correcta es mamón, su familia es lo más importante para él y nunca le pedí que no lo fuera, solamente que yo soy mas independiente que él y muchas veces hago notar mi mal carácter, él es una persona buena, de esas que nunca se niegan a nada y acatan todo, fue fácil manipular cualquier situación con él, pero mi intención nunca fue dañarlo, sino hacerlo crecer, que aprendiera conmigo, me sentía orgulloso de mi mismo por haberlo hecho sentir bien y también por haberlo iniciado en su sexualidad, quizás era un modo para saber que siempre me recordará, por el resto de sus días, siempre seré su primer novio y su primera relación sexual, eso me hacía sentir bien, tan bien como nunca me había sentido, mis viajes eran cada vez más constantes y también mi cansancio, mi excesivo de gasto de dinero se hizo notar, mis padres me dejaban de dar tanto dinero para viajar, me vi enfrentado a diferentes situaciones con Álvaro, pero también pasé los mejores momentos con él; llegó un momento en que se me acabó el aire, no sabía que hacer ni que decirle, pasamos bastante tiempo solamente teniendo sexo oral, yo se lo hacía a él y creo que algunas veces él a mi, nunca pasamos más de eso. Un día conversamos, le expliqué que me sentía un poco cansado de viajar tanto y sentir que él no hacía mucho por mi, la idea era que él también viajara a verme, estar juntos acá… eso nunca pasó, entendía que él dependía demasiado de sus padres y cuando algo era no, significaba un no rotundo, para mi las cosas eran diferente, cuando mis padres me decían que no, yo luchaba contra viento y marea para conseguir lo que quería y siempre era yo el ganador de la batalla, luego de insistir tantas veces en el tema, ya que nunca vino a Santiago, determiné decirle nuevamente, el no ir un fin de semana, fue para él un susto, sin embargo, aprendió, me pidió que nos viéramos en Talca, yo tenía hartos amigos en Talca, pero nadie nos alojaría, pero decidí que nos fuéramos a alguna hostal, le dije a mi mejor amigo que me la buscara, llegamos ese día, nos abrazamos en el Terminal, todos fueron víctimas de nuestro amor, lo extrañaba tanto que se notaba en mi abrazo, estuvimos en esa hostal, dijimos que éramos primos, lamentablemente nadie nos creyó, pero estábamos pagando, por ende daba lo mismo, no recuerdo que inventó esa vez, pero una excusa buena debe haber dado para irse conmigo, valoré como nunca ese gesto, lo valoré más que sus propios ojos, aquella noche fuimos a bailar, a la fiesta de una amiga mía, de gay por lo demás, fue nuestra primera fiesta, lo pasamos súper, y esa noche conversamos sobre un tema en particular:
-Álvaro, sabes, quería hablarte algo.
-¿Es serio?
-Si.
-Benjita, ¿tú crees que es necesario conversarlo acá?, hay tanta gente y no sé, no me gustaría hacer parte a esta gente de nuestra relación- lo decía porque estábamos en una mesa con muchas persona.
-Pero es que si no lo conversamos ahora quizás no lo conversaremos.
-Bueno, dime- me respondió con el estado de ánimo bajo, presentí que nunca quizo tratar un tema delante de los demás o más bien que alguien pudiera oír nuestra plática.
-Es que yo he estado pensando y ya llevamos casi siete meses y nosotros no hemos tenido relaciones sexuales, o sea, tú me entiendes.
-Jajaja- lanzó una risa que me descolocó.
-Mi amor, perdóneme por la risa, pero tu sabes que eso lo encuentro absurdo, a mi me encanta que tengamos la relación que llevamos, y esta bien, nunca me puse a pensar en lo otro, pero recuerda que soy virgen y que me va a costar, pero hoy lo hacemos si o si.
-…
Mi sonrisa demostraba tanto y él tan complaciente conmigo, era el enamorado perfecto, pero lamentablemente estaba lejos de mí, llegó la madrugada y lo intentamos, pero no pudimos, él decidió probar como pasivo en un comienzo, pero no pudimos por falta de lubricante, al rato nos quedamos dormidos, abrazados toda la noche, yo disfrutaba de su sueño y el del mío.
Al día siguiente fuimos a comprar preservativos y Gel Lubricante, finalmente nos pusimos en campaña para romper el hielo, era la última etapa que nos quedaba, le pregunté:
-¿Cómo quieres probar, de pasivo o de activo?- pasivo es quien se deja penetras y el activo es quien penetra.
-Mmmmm, como pasivo primero- Se me desencajó el rostro, aun estaba con ese maldito sentimiento que acarreaba de hace algunos años, pero definí seguir.
-Bueno- dije dudoso
En ese comienzo fue difícil, estuve aproximadamente abajo haciéndole sexo oral, pero con sexo oral no íbamos a lograr la dilatación necesaria, para poder ser penetrado, él llevaba una vida de pareja de un activo y era yo el que tenía que ser penetrado, pero como era novato, tenía que sentir ambas cosas para dictaminar algo, finalmente lo logramos, pero lamentablemente ni el ni yo lo pasamos bien, fue aburrido y fome, luego me tocaba mi turno, siento que lo pasó mejor, luego de acabar, le pregunté ¿y qué te pareció?, yo ya sabía su respuesta:
-No me gusto ser pasivo Benja, no se, sentía como una presión.
Me sentí contento, nunca más él fue pasivo, Álvaro era adicto a que le hiciera sexo oral, de hecho muchas veces le gustaba acabar dentro de mi boca, su semen, era suave, cálido, con un sabor único, con el tiempo, hacíamos que su semen tuviese otra densidad y también otro gusto, así es que cada vez que nos juntábamos él tomaba helados cítricos, bajos en leche y también eliminaba mantequilla, carnes, huevo etc. Es la clave para que el semen tenga un sabor cítrico o dulce, una textura menos cremosa, mi novio me acostumbró a aprender más sobre el pene, incluso llegué a ir a una clase, me sentía el mejor haciendo sexo oral y también me volví adicto a su semen y liquido seminal, el sexo para nosotros era tan importante como nuestra relación, es un pilar, si no hay sexo algo anda mal, así fue como lo acostumbré y me siento contento de que lo haya aprendido, nuestra relación era envidiada por muchos, ya casi llevábamos diez meses y nos consagramos como pareja, nunca me aburrí de él, era una persona tan hermosa, que jamás podría haberme aburrido, las circunstancias quisieron otra cosa para mi y para él, un día lo llamé, le conté que estaba bien, no nos habíamos visto hace tres semanas, él estaba triste, me hacía sentir mal, tenía problemas en su casa, por que habían sabido que era gay, no podíamos vernos, creo que su madre siempre lo supo, pero nunca supo que era yo, el mismo que había ido a su casa. Un día, se me alza una ventana de Messenger, era Álvaro, lo saludé y su conversación fue la siguiente:
-Hola, quería decirte que dejes tranquilo a Álvaro, tú lo haz metido en todo esto, ¿Qué es lo que quieres de él?, no vuelvas más acá, porque yo sabré si estás acá y no sabes lo que te puede pasar.
-Hola, disculpa, pero que voy a querer de Álvaro, encuentro absurdo todo esto.
-¿Quieres el dinero de Álvaro?, si quieres te puedo pagar para que te alejes de él- mi cara se desenfocaba cada vez más, no podía creer lo que estaba leyendo, pero seguí con la discusión cibernética.
-Mira, yo nunca estaría interesado en Álvaro por el dinero que dice que tiene, porque hasta donde yo sé son los padres que nos mantienen a nosotros, no necesito dinero, pues mis padres tienen quizás más que ustedes y por lo demás si estoy con Álvaro es porque lo quiero y voy a estar con él hasta que lo determinemos y no tiene derecho para amenazarme, porque eso es grabe.
-…
Nunca más me respondió, llamé a Álvaro rápidamente y le dije:
-Álvaro, me habló tu hermana, incluso me amenazó, me ofreció dinero por que no nos viéramos más- hablé sin respiro
-A ver, Benja, cálmate, mi hermana está conmigo, no puede haber sido ella.
-¿Entonces fue tu mamá?
-Yo creo, me voy a la casa, te llamo después.
-Bueno, te amo, bye
En ese entonces pensé que todo el rato tuteé a su madre, pero también no tenía el derecho a tratarme de esa forma, ya habíamos pasado por llamarnos menos, las llamadas se habían cortado y sus salidas se restringieron, llegó el año y lo pasamos separados, los problemas en su casa, fueron cada día empeorando, pero nosotros estábamos juntos, aunque cada vez, nos veíamos menos, recuerdo un día en que dejamos de vernos por un mes y lo llamó:
-Álvaro, hola, ¿como estás?
-Aquí más o menos y ¿tu Benja?
-También más o menos.
-¿Qué pasa?
-Es que quería llamarte para decirte que mejor dejemos esto acá, me siento triste al saber que no te he visto y que quizás nunca más nos volvamos a ver.
-Mi Benjita, ten calma, todo esto pasará y necesito que estés conmigo en estos momentos.
-Pero llevo mucho tiempo, te extraño y esto de verdad me está matando por dentro.
-¿Y qué quieres hacer?
-Quiero que dejemos esto hasta acá, prefiero sufrir de una que de a poco.
-Pero Benjamín, por favor, no me hagas esto, menos por teléfono.
-Pero Álvaro, me duele demasiado.
-…
Corté el teléfono, me dolía haber hecho todo esto, pero mi corazón indicaba que supuestamente era lo mejor, después de estar aproximadamente tres semanas más soltero, Álvaro me llamó por teléfono:
-Benja, hola.
-¿Quién es?
-Álvaro
-Perdón, ¿como estás?
-Benjamín estoy en Santiago, veámonos ahora, estoy en Gran Avenida en el metro Ovalle, ven al MC Donalds, te espero en una hora.
No alcancé a decir nada, bajé, alisté el automóvil de mi hermana, para ir en auto y lo llamé, le expliqué que iba a ir en auto, se me hacía imposible estacionarme ahí y que nos juntáramos en el Líder del paradero diecisiete, volví al auto y salí, lo pasé a buscar, tenía los mismos nervios que la primera vez, las mariposas revoloteaban en mi estómago, lo vi, se subió al auto y dije:
-Hola Álvaro- no aguanté las ganas y me puse a llorar, el me abrazó.
-Benjamín, te quiero y te he extrañado como nunca.
-Yo también, ha pasado mucho tiempo.
-Si, y han pasado muchas cosas también.
-¿Dónde vamos?
-Acompáñame a comprarle un regalo a mi prima.
Fuimos al mall, conversamos de todo y luego de encontrar el regalo de su prima, nos quedamos por harto rato conversando en el estacionamiento, nos besamos, nos dijimos tantas cosas y volvimos a nuestra relación. A pesar de lo bueno que fue ese día, su madre atormentaba nuestra relación, lo mantenía ocupado haciendo cosas y sobre todo le prohibía mis llamadas, al poco tiempo después nuestra relación nuevamente fracaso.
Pensar que esta relación no se acabó ni por infidelidades, ni tampoco por des-amor, sino principalmente por su familia, recuerdo haberle dicho que había sido infiel, prefería que me culpara a mi, en vez de sentirse culpable él o culpar a su propia familia por destruir su felicidad, desde la última vez que nos vimos, aquel día en el mall, nunca más hemos podido vernos, han pasado casi tres años y medios que paso esto, aun conversamos por teléfono, me detengo muchas veces en el día a pensar en él, no se si aún lo quiero, esta relación a sido tormentosa durante mucho tiempo en mis relaciones posteriores, todavía siento un poco de celos cuando me cuenta que esta saliendo con alguien, he tratado de conquistarlo nuevamente, pero me arrepiento a mitad del camino, cuando escribí nuestra historia, me sentí nuevamente enamorado, sentía esas mariposas una y otra vez, también muchas veces lo llamé por teléfono, para saber como estaba, o simplemente sólo para escuchar su voz, he pensado en planear un viaje a Concepción, para conversar con él, poder mirarlo… está tan cambiado, tiene bigotes, no se si sus ojos reflejen lo mismo que hace algunos años atrás, pero sin embargo reflejaran cariño por mi, quisiera mostrarle nuestra historia, pero se que no querrá verla, me gustaría poder reírnos a carcajadas de nuestra osadía y de nuestro amor, tal vez sea el hombre de mis sueños, tal vez cuando ambos salgamos de la Universidad podremos reencontrarnos, pero por el momento, sólo quedan los recuerdos.